La Perra

La Perra

Encuentro con la loquera morelense, capítulo 21
Hernán Osorio

La Perra (1997) es un grupo morelense conformado por Elena Sánchez, en el bajo eléctrico; y Perico, en la batería. Power dúo que fusiona el rock, el jazz y la música contemporánea, creando su propio lenguaje sonoro a partir de dos instrumentos. No usan sampleos, ni pistas grabadas y fomentan la música ejecutada en vivo. En sus 18 años de trayectoria, cuentan con tres discos y se han presentado en diversos recintos, foros y festivales en México, entre los que destacan: el Museo de Arte Contemporáneo de Matamoros , el Museo de Arte de Querétaro, el Cine Morelos, la sala Manuel M Ponce y el Teatro Ocampo de Cuernavaca, el Museo Universitario del Chopo, el Centro de la Imagen, el Auditorio Goytia de la UNAM y el multi-foro Ollin Kan en la Ciudad de México, el Parque Experimental en Reynosa, el XLIII Festival Cervantino, Festival Verbo 2015, el Festival de Música Libre 2015 en Tulancingo, el Festival Arte Contemporáneo Universitario 2013, entre otros.

Elena toca el bajo y le gusta componer. Durante un largo periodo de su vida se dedicó al puro rock, abandonando la escuela y dedicándose por completo a la música, todo esto en la década de los ochenta. Antes de La Perra, Perico y Elena tenían otro grupo, pero decidieron salirse y ahora sólo hacen uso del bajo y de la batería. Después de la separación del grupo anterior, Elena empezó a componer, lo que los llevo a realizar algunas presentaciones. Al descubrir la respuesta positiva del público, decidieron continuar con su proyecto musical. En la actualidad, Elena ha vuelto a estudiar composición.

Perico, por su parte, es un teatrero, humorista y percusionista profesional, que, junto con Elena, ha podido amalgamar esta gran propuesta musical.

¿Cómo deciden formar este dúo?

Nos quedamos solos, después de haber tenido el último grupo que tuvimos, que se llamó El Templo. Helena comenzó a componer en Amatlán, porque nos venimos a vivir a Tepoztlán. Componía para guitarra y para bajo. Esta es la parte más emocionante del inicio de la carrera, porque componía para guitarra y lo tocábamos para guitarra y batería, componía la parte del bajo para la misma rola y la tocábamos con el bajo y la batería.

Siempre hemos sido muy flojos con la parte tecnológica, tenemos un estudio de grabación que dio como resultado el disco “Romance con la ira”, pero no lo explotamos al cien como las bandas de hoy que hacen demos, videos, maquetas. Nosotros somos a la antigua, como si fuéramos famosos.

Retomando la historia, era muy chistoso tocar las dos partes, hasta que se nos ocurrió que yo quería tocar con una banda. Llegamos a Cuernavaca y dimos con Ulises Torres, que muchos lo conocen como “El Apache” —hoy en día ingeniero en audio — con él, formamos un trío y luego entró un cantante. Así tocamos muy poco tiempo. No funciona que el cantante viva en el D.F., el guitarrista en Cuernavaca y nosotros dos en Amatlán. La cosa, es que así empezamos a tocar la guitarra y el bajo y nos gustó como sonaba. El siguiente paso, fue una grabación guardada con Ulises. Está muy bueno, son ocho rolas de Ulises y ocho de La Perra. Luego, Ulises decide salirse y seguimos de dueto. Toda esa parte fue muy buena porque todavía había la energía.

¿Cuál es su trayectoria discográfica?

Decíamos que vamos al D.F. y allá grabámos, –comenta Perico– íbamos, veníamos o nos quedábamos en la casa de su mamá, y así salió el primer y el segundo disco.

Tenemos tres, –comenta Elena– el primer disco homónimo “La Perra” (1997), “Fricción Visual” (2000) y y “Romance con la ira” (2006). Cuando estábamos sacando el tercero, fue cuando empecé a estudiar. Ha sido muy largo, porque entro y salgo, entro y salgo. Tres discos en 18 años —que es muy poco — pero sentí la necesidad de estudiar. Sí creo que te puedes ir por tu cuenta, pero es mejor aprender de alguien, con conocimiento. Se amplía todo. Ha sido lento, por la situación en México. Ahora me siento con mejores herramientas para continuar.

No creo que tres discos sea poco, creo –complementa Perico– que cada grupo tiene un camino diferente. Existen bandas que hacen un sólo disco y desaparecen. Discos monstruosos, sobre todo, en el área del progresivo. En algún momento, pensé que fuéramos una banda con años y disco, pero era una locura, porque no estamos en Europa ni en Estados Unidos. La realidad, es que trabajas con las herramientas que tienes, con lo que hay. Acabamos de grabar con Ruina Tropical y Amigos Imaginarios, donde la grabación quedó súper bien y podría ser el único registro decente que quedara.

Fueron de las primeras bandas que incursionaron en el terreno digital, en donde incluyeron un videoclip en su primer disco.

Sí, –responde Perico– la rola está dedicada a Mario Rivas del grupo Música y Contracultura. Él era un cantante que cantaba como ópera, Mario cantaba popular y no le quedaba cantar ranchero, porque se oía como ópera y rock, sonaba raro.

Siempre han estado dentro de sus presentaciones, en souvenir o en sus discos,  las cuestiones gráficas. En esta última etapa de La Perra, también han incluido a Manolo Garibay.

A él le tocó ver nacer al grupo –afirma Elena–. De hecho, había pensado ser bajista, pero mejor decidió ir a estudiar a Italia Historia del Arte. Se volvió loco por la pintura y aparte es súper rockero. Como vio nacer a La Perra, cuando salió de la carrera empezamos hacer este primer concierto visual y también empezó a meterle a los discos.

¿Cómo perciben el movimiento musical en plena era digital?

Ya me cansé de las cosas conectadas, –dice Elena– porque cuando tocas un instrumento, que es más orgánico, te sientes más relajado y a parte la manera de controlar el sonido es más real, porque es tuya. Entonces, eso es lo que me pasa ahora con las cosas digitales. Las veo, voy, pero tiene algo frío que no me acaba de gustar.

Lo veo de otra manera –afirma Perico– , equivale a cuando los grandes compositores decían: “Quiero ocho tubas, 32 violines y dos acciones de timbales”, obviamente la orquesta va a sonar monstruosa, equivale a lo mismo. La única diferencia radical a que todos ellos, están mucho muy humanos.

¿Grabar con menos micrófonos indica un mayor esfuerzo?

Las salas de grabación en general ya tienen mucha calidad de microfonería y no requiere tanto esfuerzo, –comenta Perico–. El material en vivo es totalmente distinto a la grabación. En la grabación puedes tocar casi como quieras.

El pasado mes de noviembre, en un concierto en el foro independiente de La Maga, anunciaron su “despedida”, ¿fue mera estrategia?

Nos estamos mudando a otro estado, –asegura Elena– ya son 26 años en Morelos. En realidad, es, un camino de dejar todo y aprender a morir. Ya hicimos una casa, pero decides dejarlo. Irme y empezar de nuevo, es parte de la vida. No tienes nada y a volver a empezar a jugar. Vienen otras cosas.

Tal vez nos animemos hacer algo con la Secretaría de Cultura de Morelos, –comenta Perico– no lo hemos ni pensado, para agradecer a todas las instituciones del estado que nos han apoyado de maravilla. Una realidad social, aquí en Morelos y en el país en general, nos está costando mucho trabajo vivir.

¿Qué se llevarían de Amatlán?

Muchas cosas, porque vivir en el campo te enseña demasiado; como aprender a respetar a la naturaleza, a todos los seres vivos (alacranes, víboras). Te das cuenta cuando empiezas a respetar y les das su lugar. Aprendes y vives muchas cosas.

También, la vivencia emocional de que La Perra nació ahí. Sembrar árboles. No saben, cuando llegamos no había ningún árbol, ahora ya está forrada de árboles. Cosas que nacieron en Morelos: La Perra, Payasadas Rockeras, El Último Parisino y El árbol de los Sombreros.