Entrevista

Víctor Manuel Gochez

Diplomado en Arte Popular

Junio de 2018

Por: 
De la Redacción

El maestro Víctor Manuel Gochez, es pintor y escultor, artesano por herencia y por amor, su padre era santero y le heredó las gubias y el amor por la madera: “Mi padre olía a cedro”, asegura. Estudió en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura La Esmeralda que dependía de Bellas Artes. El temblor de 1985 lo trajo a esta tierra morelense: “Y la escogí, en primera por la cercanía de mis hijos y porque me gustaba mucho la luz. José María Velasco, mucha gente lo admira por su trazo, por su color, por su composición, por todo, pero pienso que la verdadera aportación de José María Velasco es que descubrió que el Valle de México es de color plata porque como traían maestros de Europa, por ejemplo, el maestro Landesio usaba azules, un azul muy fuerte, y la tierra generalmente era roja, entonces eso enseñaba en México y la maravilla de José María Velasco es que él descubre que es color de plata. Desde siempre he hecho artesanía y cuando nacieron mis nietas, he hecho también juguetes para ellas, salen demasiado sofisticadas porque son muy chiquitas, pero hago juguetes y artesanía”, nos comparte el maestro Gochez.

En entrevista para la Secretaría de Cultura de Morelos, el maestro Víctor Manuel Gochez, nos comparte para de su vida artística y de su participación en el II Diplomado en Arte Popular que se está impartiendo en la capital morelense.

–Nos podría platicar sobre su padre, que fue su primer acercamiento al arte popular.

–La verdad es que mi padre era un artista art nouveau fuera de época, tenía cierto éxito porque era un trabajador rapidísimo, tenía un gran sentido para la escultura y para hacer santos, manos, pies, caras, todo eso y entré a trabajar con él, por las tardes, saliendo de la escuela. La talla en madera tiene varios pasos, el primero es el dibujo, luego es picar, picar es sacar como un pequeño espacio de madera donde se va respetando el dibujo, y entonces mi papá me ponía a hacer eso, y luego él hacía el desbaste, en el desbaste va realmente la forma principal, entonces yo era como el pulidor, porque también la talla en madera tiene dos aspectos; uno que es la hechura con las gubias y entonces que se nota los cortes; y otro es cuando ya es la talla “chafa”, cuando está media chueca y con una lija la empareja uno.

Cuando empecé eran así pasos, y realmente mi padre no era artesano, mi padre hacía muebles finos y santos. Teníamos una escuela, que era la Escuela de Artes y Oficios de la Basílica de Guadalupe y era patrocinada por un abad de la Basílica, después descubrimos que era el abad Cortés, lo que pasa que él era anticuario y en nuestra escuela teníamos un dorador, un tallista que era mi padre y escultor, y teníamos un ebanista, teníamos un platero, era una escuela muy adelantada para su época porque no pedíamos escolaridad, pues arriba de los 10-12 años de edad, ni edad ni escolaridad, teníamos mucha gente de los pueblos que iban al Distrito Federal a trabajar y en las tardes iban a nuestra escuela querida, aprendían y muchos siguieron haciendo altares y haciendo tallas y esculturas. Era una escuela muy linda.

–¿Y cómo es que usted decide tomar el arte popular como un estilo de vida?

–El hecho de hacer artesanía o tallas o escultura o pintura, realmente rara vez creo que se hace por el interés económico y finalmente se va dando naturalmente porque siempre hay canales, antiguamente era más difícil, ahora tenemos este museo increíble que se tardó tanto tiempo. Un día fui a Santa Ana, Chiautempan en Tlaxcala y tenían un museo-tienda maravilloso y decía: “¿Por qué en Cuernavaca no hay esto?”, y bueno, finalmente se ha dado el Museo Morelense de Arte Popular (MMAPO) que es un ejemplo a nivel Nacional.

–¿Y cómo es qué decide formalizar su carrera a través de la academia, del estudio?

–Generalmente cuando uno se recibe, se apoya en la docencia, da clases y las clases son un deber, porque tienen que devolver algo a la sociedad y también es una manera de reafirmar muchas cosas, de reafirmar conocimientos, que de alguna u otra forma se le escapan a uno de las manos o porque no le dio atención, y luego cuando lo tiene uno que enseñar, tiene uno que volverlo a tocar y darle la importancia que tuvo.

–¿Se imaginaba poder llegar a donde ha llegado, al lugar que hoy ocupa dentro del arte popular, con premios, distinciones y compartiendo su conocimiento?.

–Sí, exactamente no la imagen, pero si claro. Uno va viendo el desarrollo, tanto de tu obra como de las circunstancias, de los museos o de las galerías, entonces uno va viendo siempre; siempre es una sorpresa porque finalmente nunca sabe uno qué es lo que va a hacer después de la última pieza o de la última obra, es también como un juego. Creo que mi trabajo es una maravilla por eso, porque finalmente, los que nos dedicamos a esto somos muy afortunados porque seguimos jugando y que puede haber mejor que un trabajo lúdico donde estás inventando, estás sufriendo porque no puedes de alguna manera resolver algún problema de tu obra, pero que finalmente es un juego y que ocupas toda tu experiencia o la tecnología o te apoyas en alguien que tenga el conocimiento. Por ejemplo, ahorita hice una cantina, que es un jueguito, le puse fotos de todo el mundo, que por desgracia me faltaron muchos y luego hasta me da pena, es la cantina “La Estrella” que está aquí en Matamoros y está Malcolm Lowry porque cumplió 100 años la cantina e íbamos hacer una exposición de unas fotos que hizo Dany Hurpin y yo solamente hice la estrella, una cajita, un juguete con puertas, y le puse las fotos de toda la gente que conozco, mis amigos, mis conocidos y me apoyé con un ingeniero porque quería meterle luz, tiene un pequeño foco y es un juguete, es un juguete para adultos.

–¿Qué opinión le merece esta apertura a través de concursos de arte popular, exposiciones, diplomados y propicia que el arte popular persista?

–Son una maravilla realmente, porque finalmente el hecho primitivo del artesano que era agricultor y en sus tiempos de que ya había trabajado la tierra, ya había cosechado tenía tiempo libre, el hecho de que puedan exhibirse hoy las cazuelas, cosas que son verdaderas joyas. A mi no me preocupa la discusión entre arte/artesanía, creo que puede haber arte en un comal, un arte moderno, un abstracto, que a veces son accidentes, pero que agarran unas sombras y unas luces increíbles, nunca me he cuestionado ni he tenido problemas con eso y realmente mi quehacer como escultor y como pintor se hermana perfectamente con la artesanía.

–¿Qué opina de este segundo Diplomado en Arte Popular impartido por grandes maestros?

–No he visto el programa, pero les decía ayer a los alumnos que es un universo tan diverso que un trabajador, una gente que tiene un diplomado en arte popular, tiene muchas tareas, tiene el registro, tiene la historia, tiene la investigación, tiene hasta el hecho de poder darle una dirección a los artesanos, a los artistas, porque es un hecho histórico que el extranjero siempre tiene una visión diferente, nosotros como vivimos aquí y convivimos con ellos, estamos acostumbrados, y no vemos muchas sutilezas, a veces uno como guía puede ser muy importante porque puede decirle: “Oye, te estás yendo mucho al detalle, juega más o usa estos colores”, hay muchos ejemplos de gente que ha opinado y que ha dado ideas siendo externos, porque ellos conocen su técnica y conocen su tradición, pero si alguien exterior de alguna manera les da otra luz, la gente puede realmente florecer en su quehacer.

–¿Cree que hay un valor agregado a través de este diplomado para valorar el arte popular?

–Creo que sí, porque eso precisamente puede ser también otra de las vías para trabajar con los artistas que hacen arte popular que es realmente guiarlos a tener un precio mejor, no mejor, sino un precio real.

–¿Qué piensa usted del arte popular morelense hoy en día?

–Creo que el aroma que nos da el arte popular de estos pueblos, que están en un desarrollo y que de alguna manera para eso serviría la gente de los diplomados, para decirle: “Maestro, ve a la raíz, ve a su abuelo lo que hizo”. No es malo usar la tecnología, no es malo usar los nuevos colores, ahorita tenemos a Sayerlack y cosas diferentes, que se pueden adaptar a las anilinas, que era lo que había antes, ahora hay un montón de productos, esa es otra tarea, estamos descubriendo tareas.

 

El maestro Víctor Manuel Gochez Gómez nació en la Ciudad de México, radica en Morelos desde el año 1985. Desde los 12 años su papá Benjamín Gochez lo introdujo al trabajo de la talla en madera y hasta el día de hoy lleva más de 50 años trabajando la madera. Es egresado de la Escuela Nacional de Pintura y Escultura “La Esmeralda”. Es un artista multidisciplinario que ha incursionado en la pintura, la talla en madera, la cartonería y recientemente en la alfarería. 

A finales del pasado mes de mayo, el maestro Víctor Manuel Gochez ofreció el segundo módulo “Talla en madera”, dentro del II Diplomado en Arte Popular, dos sesiones que se integran por talleres teóricos y prácticos. La Secretaría de Cultura de Morelos, a través de la Dirección General de Museos y Exposiciones, el Museo Morelense de Arte Popular (MMAPO) y el Centro Morelense de las Artes (CMA) realizan esta segunda edición con validez curricular. Los dos días de actividades se realizan en el Centro Cultural Jardín Borda todos los jueves de 16:00 a 19:00 hrs. y en el Centro Morelense de las Artes todos los viernes de 10:00 a 14:00 hrs.