Actualidad

Somos las dos culturas

Mestizos y comunidades indígenas rompen distancia

Enero de 2016

Por: 
José Quezada

En este breve artículo, daremos un vistazo al trabajo realizado por colectivos independientes que unieron esfuerzos para realizar una jornada cultural, y lograr con ello, la convivencia entre jóvenes de distintas comunidades y ciudades.

El pasado 31 de octubre, en la Escuela Secundaria Tecnica No. 32 de Santa Catarina, Tepoztlán, se llevó a cabo la primera edición de Ome ixmatiliztli. Mica ilhuitl, jornada cultural de teatro, cine, poesía, danza y música. El evento fue posible gracias al apoyo del Ayuntamiento de Tepoztlán, la Comisión Nacional para el desarrollo de los Pueblos Indígenas y miembros de la comunidad. Ome ixmatiliztli. Mica ilhuitl proviene del náhuatl y significa Somos las dos culturas. Fiesta de muertos.

La jornada cultural fue resultado del encuentro entre el Colectivo Xochipitzahuatl, de Santa Catarina —enfocado a la labor comunitaria de rescate y difusión del náhuatl a través de talleres de música en los que se interpretan piezas tradicionales y se componen letras en lengua indígena— y El Ojo —colectivo de gestión y difusión cultural formado en Cuernavaca y la Ciudad de México— para realizar actividades en conjunto y dar a conocer su trabajo a un público más amplio. A partir de esta colaboración, se decidió organizar una jornada cultural e invitar a artistas provenientes de la comunidad, de Morelos y la Ciudad de México. De esta forma, los colectivos pretendieron —y lograron— acercar a dos culturas que suelen pensarse como incompatibles, pero que en el fondo forman nuestra identidad: las comunidades indígenas de los pueblos y los grupos urbanos mestizos.

De igual forma, Ome ixmatiliztli. Mica ilhuitl, además de enmarcarse en la celebración de Día de Muertos de Santa Catarina, y difundir la labor de dos colectivos que representan el indigenismo y el mestizaje, tuvo como objetivo descentralizar la cultura de Cuernavaca, Tepoztlán y la Ciudad de México para acercarla a los jóvenes de la comunidad con poco acceso a ofertas artísticas, mediante la presentación de artistas emergentes.

Entre los eventos de la jornada, es importante destacar la presentación del avance del documental Lectores del tiempo —el cual se grabó en pueblos y localidades de San Andrés de la Cal, Amatlán y Tetela del Volcán— y cuyo contenido aborda el conocimiento de los ancianos de estos pueblos que a partir de la aplicación de un conocimiento empírico, interpretan los símbolos de la naturaleza como punto de partida para establecer calendarios de siembra. La cinta será estrenada el próximo año y también aborda la figura del “tiempero” —la persona que hace rituales con la intención de controlar e influir en los ciclos de la naturaleza—. En la presentación participó Don Malaquías Flores, abuelo campesino de San Andrés de la Cal y estableció un diálogo con los asistentes alrededor de temas cruciales para nuestro tiempo, como el cambio climático, la pérdida de tradiciones y el abandono del campo por los jóvenes.

Además, el Colectivo Xochipitzahuatl ofreció una presentación musical de piezas tradicionales interpretadas por jóvenes de la comunidad. La compañía Teatro Laboratorio La Rueca montó la obra Tierra de sombra, adaptación libre en monólogo de los textos de Juan Rulfo. Hubo lectura de poesía en voz de Juan Andrés Herrera y Jerónimo Emiliano, y la Casa de la Cultura del Pueblo participó con dos muestras de danza regional. Por su parte, los alumnos de la Secundaria Técnica interpretaron una lectura dramatizada de su autoría y deleitaron a los asistentes con un desfile de catrinas.

En el evento tocó PapaSon, grupo de latin jazz de Cuernavaca, y Los Reptiles, banda de rock urbano y ska de Santa Catarina. Erick Fiesco y Antídoto Squad, en una fusión de esfuerzos entre intérpretes y colectivos de la Ciudad de México, presentaron un proyecto de rap y poesía spoken word.

A la par de las presentaciones artísticas, y debido a que es tradición local del Día de Muertos en Santa Catarina trabajar la chilacayota para crear un recipiente —el cual los niños usan para pedir “calaverita”—, se realizó un taller de tallado tradicional de ese material. 

Aunque principalmente asistieron jóvenes y estudiantes, la jornada estuvo abierta a todo tipo de público y todas las presentaciones fueron gratuitas. Este evento es precedente del trabajo en conjunto entre colectivos e individuos para descentralizar el arte de los centros urbanos. La alta participación de miembros de la comunidad estudiantil de la secundaria y de personas del pueblo es un buen auspicio para el trabajo que puede hacerse en las comunidades de Morelos. La intención de ofrecer cultura como respuesta a la desintegración es una respuesta sobria a la violencia. Los colectivos y artistas que participaron en la jornada demuestran, una vez más, que la convivencia entre las culturas es un camino transitable frente a la xenofobia y la intolerancia.

Franck Ibarra Sedeño

Mariano Antonio Matamoros Guridi llegó al pueblo de Jantetelco en diciembre de 1807. Trabajó como cura interino en la parroquia del pueblo hasta el 12 de diciembre de 1811, y simpatizaba con las ideas libertarias de Hidalgo, proclamadas en la madrugada del 16 de septiembre de 1810 en el “Grito de Dolores”. Cuenta la historia que fue descubierto y se inició su persecución. Al enterarse Matamoros, decide unirse a José María Morelos quien se encontraba en Izúcar, hoy de Matamoros, en su honor.

Para realizar esta empresa, Matamoros citó a dos jantetelquenses distinguidos y de su confianza: don Ignacio Chavarría y don Joaquín Camacho  para comentarles  sobre su idea de unirse a la lucha independentista. Los invitó a y ellos aceptaron gustosos. Quedaron de reunirse a la orilla del río Amatzinac, en la salida del pueblo, lado este, a las 3:00 de la madrugada. A la cita llegó Mariano Matamoros con su hijo Apolonio y su mozo Ignacio Noguera, y los cinco partieron de Jantetelco, logrando llegar a Izúcar el 16 de diciembre. Matamoros se presentó a Morelos y al siguiente día hubo que defender la plaza. Demostró que estaba hecho para la guerra y además se notó su gran carisma para sumar adeptos a la independencia de México.

Estando Matamoros en Izúcar, envió un comunicado a José Perdiz —quien era el subdelegado del pueblo— a través de Matías Zavala —quien era vicario en el pueblo de Tlayecac— solicitándole invitar a los Jantetelquenses de confianza que pudieran secundar el movimiento. Así, Perdiz pone manos a la obra y logra reunir a 46 personas de Jantetelco y los pueblos circunvecinos. Actualmente, podemos leer sus nombres en la entrada al museo de Mariano Matamoros en el centro del pueblo.

De esta manera, cuando Morelos salió de Izúcar y se dirigió a Cuautla, llegaron a la hacienda de Santa Clara de Montefalco, Matamoros se separó de ellos para pasar a Jantetelco, por la gente que le reunió Perdiz.

Según la tradición oral, cuando Matamoros llegó a Jantetelco y Perdíz le entregó la lista de la gente y las armas que logró reunir, se presentó ante él, la familia Díaz para entregarle a sus hijos de entre 10 y 13 años de edad para apoyar a la lucha independentista. Por su puesto, él preguntó a los niños si estaban de acuerdo y respondiendo que sí, Matamoros aceptó y así partió de Jantetelco con el pequeño contingente, uniéndolos solamente el pensamiento de cambiar el rumbo de México.

Así participó el pequeño pueblo de Jantetelco en la lucha por la independencia de México. ¡Por esto, Jantetelco es un pueblo heroico e histórico!

Los jantetelquenses recordamos estos hechos con una semana cultural previa a los festejos del 13 de diciembre, en donde se dan cita las escuelas locales y artistas estatales y nacionales. El 13 de diciembre recordamos la partida de Matamoros a la lucha por la independencia con una ceremonia cívica y un  desfile deportivo-militar por la mañana. Por la tarde noche, se presenta la obra de teatro La comedia histórica del benemérito cura don Mariano Matamoros, desde 1871, con actores del pueblo. Cerramos este día con el baile tradicional y grupos del momento.

Así que, están todos invitados a recordar con los jantetelquenses, tan importantes hechos históricos que incidieron en la independencia de México.