Entrevista

Rene Baltazar

Abril de 2018

Por: 
De la Redacción

Recuerda que de niño no fue inquieto y que siempre le gustó el dibujo, rememora haber ganado concursos de artes plásticas en tercero de primaria, siendo este momento el primer acercamiento a la talla en madera: “Suena a locura, pero soy técnico en maquinas internas y apoyo de mis padres dije: ‘De esto quiero vivir.’ Tenía 25 años y lo he tomado con mucha pasión, deseo de superarme siendo una persona autodidacta y estoy aquí a mis 47 años amando lo que hago que es la escultura en madera”. Su gran escuela fue la talla sobre cuarterón de barro, esos fueron sus inicios, haciendo bodegones que vendía en alguna calle de Tlayacapan, le vendía a turistas durante 10 años hasta que se sintió más capacitado para hacer escultura: “Aprendí mucho de este proceso llamado alto relieve que resultó muy interesante. Empecé en pequeños formatos de esculturas en alto relieve, fue una etapa de aprendizaje cambiando de un material a otro, que duró como dos años hasta que empecé a cargar mis piezas de todo lo que pienso, siento y que está en peligro de extinción”.  

El maestro Rene Baltazar es originario de la Ciudad de México, a los 12 años cambió de lugar de residencia y llegó al histórico municipio morelense de Yautepec, lugar de donde es originario su señor padre, Fernando Baltazar. Y desde el pasado jueves 12 de abril el Museo Morelense de Arte Popular (MMAPO) exhibe veinte obras que muestran el detallado y meticuloso sentir de este artesano morelense. En entrevista para la Secretaría de Cultura de Morelos, en su taller, Rene Baltazar nos comparte parte de su proceso creativo que lo ha llevado a recibir diversos premios estatales y nacionales.

–¿Cómo fue que aprendió este oficio de talla en madera?

–Mi gran escuela, así le digo, fue la talla, pero no sobre madera, fue la talla sobre cuarterón de barro, ese fueron mis inicios, ahí hacía bodegones y me iba a vender a Tlayacapan, en la calle, me coloqué en un tope y con los que llegaban a turistear les vendía. Esa fue mi gran escuela que duró unos 10 años hasta que me sentí más capacitado para hacer escultura, porque allá eran altos relieves. Ese proceso fue bastante interesante porque aprendí mucho.

–¿En qué formato inició con la talla en madera?

–En pequeño formato lo que empecé a hacer, siempre pequeño en volumen, ya no fue en alto relieve. Y también fue una etapa de aprendizaje, o sea, de cambiar de un material a otro que me duró como dos años porque estaba muy entusiasta hasta que empecé a cargar mis piezas de todo lo que pienso y siento, y que es todo lo que creo, que está en peligro de extinción y esa carga es la que les impregno a mis piezas.

–¿Qué piensa de la madera? Nos comentaba de obras en donde tiran árboles y usted los recolecta para crear obras de arte.

–Es bastante interesante lo que comentas porque ya es muy complicado talar, entonces, uno recolecta. Recolecto para hacer obras de arte, pero también la gente recolecta leña para cocinar, para venderla como otra forma de subsistir, y ahí es donde me doy cuenta de lo que uno hace y lo que puede transformar, unos queman y otros transforman y perduran. El árbol muerto puede seguir vivo con una obra de arte. Un polín de madera un mecánico lo usa para atorar el carro y uno lo puede ocupara para hacer una obra de arte. Eso es interesante porque el árbol no muere, sigue vivo.

–¿En qué se inspira para crear sus esculturas?

–Estoy de acuerdo con que los artistas y nosotros los artesanos sí necesitamos inspiración en ciertos momentos. Había un artista, no recuerdo su nombre, que decía que él era 10% inspiración y 90% transpiración, estoy de acuerdo con eso. El trabajo te lleva primero a aprender más al error, al acierto y a crear. La inspiración te llega en un instante y la tienes que plasmar, ya después tienes que trabajar.

–¿Qué herramientas utiliza?

–Básicamente tallar es esculpir. Ocupo mis mazos que son como la extensión de mis brazos, es de las piezas que más me gusta de mi trabajo, los hago de diferentes maderas que me da diferentes pesos y diferente consistencia para ir trabajando. Y las gubias que es el otro elemento, es el que corta y el que pega. Eso es básico. Cuando son piezas de gran formato, como cuando hice una virgen para la Parroquia de la Asunción, que medía 3 metros, metes motosierra para devastar a grandes cantidades, pero después tienes que esculpir. Entonces ese es mi proceso para crear una pieza.

–Nos comentaba sobre sus mazos, que dependiendo el árbol es el peso.

–Sí, el peso y la consistencia, por ejemplo el temesquite, de una rama que cortó el vecino, tiene un peso mediano, el de chicozapote que su consistencia es más densa, pesa más y me ayuda para hacer el devaste más bruto. Tengo otros por ahí que pesan menos, el de guayabo que es el que uso para la cara y detalles, por ejemplo, el ojo del águila.

–¿Cuánto tiempo le lleva desarrollar una pieza como la ganadora del concurso nacional?.

–Todo depende del tema, regularmente me llevo dos semanas para terminar una pieza de ese formato. Dos semanas trabajando de las 9:00 a las 17:00 hrs., las piezas más pequeñas como el águila que es un alto relieve, me llevé entre dos y tres días para hacerla. Entonces, todo depende del tema y los tamaños.

–Una vez recolectada de madera ¿cuál es el tiempo de secado para poderla trabajar?

–El proceso de secado de un tronco, en mi experiencia, porque la seco a la sombra, es alrededor de un año. Se puede trabajar la madera húmeda, aunque hay un riesgo de que se estrelle, dependiendo de la madera. El guamúchil, por ejemplo, lo he trabajado húmedo y no raja, no se estrella, otras maderas con tantito se estrellan que es cuando, en la parte del canto, se les forma como una estrella y se va partiendo y se hacen las grietas.

–¿Qué lo ha motivado para participar en concursos estatales y nacionales?

–Fíjate que hay un proceso que he querido llevar, mis orígenes son totalmente artesanales, sí hago escultura en bronce, en resinas, en plastilinas y todo esto, pero siempre he pensado que nunca tengo que olvidar mis raíces, mi origen, sería como contradecirme. Eso es lo que me ha motivado a participar en los concursos.

Recuerdo haber participado en mi estado de Morelos desde hace como unos 15 ó 16 años y no ganaba, y eso me daba más motivos para meter otra pieza cada año hasta que obtuve una mención honorífica, después un tercer lugar y después un primer lugar. Cuando llegué a esos puntos, pensé en representar a mi estado y busqué la convocatoria de FONART y me fui al nacional. Ahí participé dos veces sin obtener nada y la tercera vez gané un tercer lugar. Eso me ha motivado a seguir trabajando en lo que fueron mis orígenes y hoy, en 2018, obtengo un galardón nacional, el Gran Premio de Arte Popular Nacional.

–¿Con qué pieza participó?

–Es una tarahumara jugando, va corriendo que mide como 45 cm, está esculpida en un tronco de zopilote que es de origen morelense, me llevó tres semanas y media en tallarla. Es de las piezas que más me han entusiasmado porque tenía que darle velocidad y la esculpí pensando en obtener el primer lugar y, creo que, gracias al esfuerzo, obtuve el galardón.

–¿Por qué una tarahumara?

–En el 2016 escuché una noticia de una joven tarahumara que ganó un maratón y me sorprendió porque corrió con sus sandalias, su vestimenta, sus orígenes. Se enfrentó a gente de todo el mundo y eso a mí me impactó, se me hizo un buen ejemplo y la he ido siguiendo en estos dos años y su papá me parece que también corre. Me metí a ver a los tarahumaras, tienen una filosofía bastante interesante, desde niños están corriendo y corren grandes distancias. Entonces, eso me motivó para hacer esta pieza, fue el momento para realizarla.

–¿Por qué reflejar el movimiento en su escultura?

–Porque me impactó el hecho de que corren grandes distancias, llegan a correr 100 km en un día. Eso me impactó y me puse a documentar y es un juego para ellos y dije: “Tengo que hacer algo así”.

–¿Cómo recibió la noticia del galardón que está por recibir?

 –Fueron ustedes los que me la dieron, los que me llamaron y la recibí con mucho entusiasmo, pero se me doblaron las piernas. Fue un momento de mucha alegría y euforia, pero bastante interesante.

–Comenta que se decidió demasiado tarde para dedicarse al arte popular y el “movimiento” de la pieza galardonada de la tarahumara marca un momento preciso. ¿Qué le significa el tiempo?

–Es algo bastante valioso que uno tiene que entenderlo y valorarlo, porque en ese transcurso te puedes preparar, puedes trabajar y, si lo ocupas y lo sabes entender, es una parte tuya que van juntas. Cuando digo que empecé demasiado tarde, a los 25 años, porque a mí me hubiera gustado estudiar y ahora le digo a mis hijas, tengo dos niñas, que se preparen para enfrentar la situación, algo que no pude por falta de tiempo. Entonces, sí es algo importante, sí es algo que tenemos que darle su valor y ocuparlo para nuestro beneficio y que va a repercutir en la demás gente.

–¿Qué consejo les darías a los jóvenes para que no vean truncados sus sueños?

–Lo voy a poner con lo que me está pasando con lo del premio y no sé si se valga la palabra, pero, cuando uno sueña, uno se puede poner un objetivo. A los jóvenes primero les diría que pongan su mente a trabajar, qué es lo que quieren, que se pongan a soñar y después, que se preparen para eso. En este México sí es muy complicado, se te van cerrando las puertas, pero siempre hay una que se te va a abrir en el momento y la tienes que aprovechar. Y la otra es que se acerquen a los viejos, o sea, que se acerquen a los que saben y tienen el conocimiento para que se lo transmitan. Yo ya estoy en ese proceso, quiero enseñar lo que sé para que lo vean como una forma de vida y no como un hobby y que se sientan satisfechos de que algo que mucha gente piensa que es un hobby, te puede dar de comer y te da la satisfacción de hacer lo que tú quieres.

–¿Qué opinas del arte popular en Morelos –de Yautepec era originario el maestro Feliciano Mejía– y de las iniciativas que se impulsan desde el Museo Morelense de Arte Popular con sus encuentros de cartonería y cerería, con su diplomado en arte popular y con sus exposiciones?

–Aquí en Morelos me he dado cuenta de que hay municipios que destacan más que el mío. Cuando me voy a inscribir, poca gente va de Yautepec y hay varios municipios del estado que van, eso pasa también en la república, en el nacional, ahí están los que se llevan los premios por cantidades como Oaxaca o Chiapas. Estoy de acuerdo que el gobierno actual está haciendo su papel tratando de impulsar el arte popular aquí con el diplomado, con el mismo museo, pero también creo que nosotros hemos dejado de hacer cosas. No nos acercamos, no transmitimos el conocimiento y se va perdiendo. Hablaste de don Feliciano, lo conocí muy grande y él era el que destacaba aquí en Yautepec, se fue y no transmitió porque no hay esa cultura de transmitir, entonces, se va perdiendo.

Aquí en Yautepec, creo que somos dos o tres los que tallamos la madera, hemos platicamos y acordamos en fomentar esto, tenemos que transmitir los conocimientos, si no, va a empezar a morir. Eso creo que pasa a nivel nacional, si te das cuenta, la mayoría de los artesanos son gente adulta. Entonces, los jóvenes son los que tienen que acercar.

–¿A qué te compromete este gran premio?

–Son varias etapas. Una, lo tengo que asimilar y disfrutar. Pero viene la parte más importante de qué represento a mi familia, a mi municipio y a mi estado. En ese punto estoy, de representar, tengo atrás a mucha gente y ese es un gran compromiso para mí. Quiero dar otro paso representando a mi país y ese compromiso es el que me hace este premio, concursar internacionalmente para representar a mi país.

–¿Algo más que desee agregar para concluir esta entrevista?

–Primero agradecer su apoyo, a la Secretaría de Cultura de Morelos por acompañarme y estar al pendiente de su servidor y no hay de otra, es para adelante, vamos a echarle todos los kilos y pues arriba Yautepec y arriba Morelos.

 

La exposición “Rene Baltazar” fue inaugurada el pasado jueves 12 de abril de 2018 a las 14:00 hrs. en las instalaciones del Museo Morelense de Arte Popular (MMAPO), mismo día que también fue inaugurada la exposición “Concurso de Arte Popular Morelense 2013-2017”. Cabe destacar que en dichas instalaciones también se exhibe la exposición “La Ruta del Bajo Quinto” y la pieza del mes "Tibor grabado en pepita" del maestro José Cruz Guillén de Xochimilco, Ciudad de México. El MMAPO se encuentra ubicado en la calle Hidalgo #239, en el Centro Histórico de Cuernavaca, y se encuentra abierto al público de manera gratuita de martes a domingo de 10:00 a 17:00 hrs.

 

Sobre la exposición, un fragmento del texto de sala refiere: “El escultor es un buscador de las formas, un transformador de la materia sobre el tiempo-espacio. La manifestación de ese fenómeno es casi un misterio, un hecho ‘óptico y corpóreo’, es el efecto de la sombra que adviene volumen, su representación es el cuerpo. A esa tradición corresponde la mente creadora de René Baltazar Morales del municipio de Yautepec, quien desde hace 25 años comenzó una trayectoria de oficioso tallador, utilizando maderas provenientes de su entorno natural y cultural, árboles como el mezquite, el zopilote, el guayabo y el chicozapote, entre otras tan variadas, como la poderosa imaginación del autor que en sus propias palabras afirma: ‘Transformo la madera para que perdure’. Para el maestro Baltazar ése es un acto gozoso, un placer que nos transmite en las alusiones y atributos anímicos de su obra, una nítida referencia al devenir cotidiano, a la vida costumbrista que recorre la memoria de un Morelos que se encuentra en transformación y en algunos casos dramáticamente en extinción, un mundo en donde los pañuelos, los machetes y los huaraches evocan una época de profunda huella en la historia de nuestro país, particularmente en las tierras del sur por donde todavía cabalga el General Emiliano Zapata, la Revolución Mexicana”.

 

Rene Baltazar Morales (Ciudad de México, 5 de mayo de 1970) es el tercero de cinco hermanos, hijo de Fernando Baltazar Morales y María de los Ángeles Morales Pedroza. A los 12 años llegó a vivir a Yautepec, Morelos, tierra de origen de su padre. Hace 36 años que vive en Morelos que lo hace sentir morelense y yautepequense. El primer contacto con el arte fue en un concurso de artes plásticas en la primaria a la edad de 8 años, obteniendo un reconocimiento por su trabajo. Sus estudio los ha realizado en escuelas públicas, es Técnico en Maquinas de Combustión Interna por el CETIS 99, ejerció ese oficio por cinco años pero no era lo que le apasionaba, la libertad que le dio sus padres de elegir lo que más les gustaba para vivir fue lo que lo llevó a la escultura. A la edad de 25 años tomó la decisión que cambió su vida.

Autodidacta, sus inicios fue la elaboración de tallas de alto relieve sobre cuarterones de barro cocido, que durante 12 años fue su gran escuela, vendiéndolas en el municipio de Tlayacapan a bordo de carretera. El contacto directo con la talla y el oficio que le heredó su padre, la carpintería, que ejerció cinco años, lo llevaron a la madera, que es el material que más esculpe y apasiona, el descubrir la madera de origen de su región la ha llevado a realizar escultura en huamúchil, zopilote, mango, cuaulote y huaje, por mencionar algunos.

Ha participado en exposiciones individuales tanto como colectivas. Su obra es realista, los oficios, los elementos, los animales y materiales que están en peligro de extinción, campesinos, iguanas, taquicheros, mazorcas, quixalas, chiquihuites huaraches etc. algunos motivos para la realización de su escultura. Durante estos años ha elaborado también escultura en bronce de pequeño formato y monumental, en gran escala participó en la elaboración de la escultura del General José María Morelos y Pavón en Yautepec, con una altura de 4.50 mts. para los festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana en 2010. ha representado al estado de Morelos en el pabellón del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana en Guanajuato.

La Secretaría de Educación Pública seleccionó una de sus obras para ilustrar el libro de texto gratuito de “Arte y cultura” en junio de 2013. Ha participado en el Concursos de Arte Popular Morelense obteniendo: Tercer lugar en la categoría de  Escultura en Madera en 2013; Primer lugar en la categoría de Escultura en Madera en 2010; Primer lugar en la categoría Escultura en Madera en 2011; Primer lugar categoría de Escultura en Madera en 2016; Tercer lugar categoría de escultura en madera en 2017. Y en los concursos nacionales de arte popular ha obtenido: Tercer lugar en el Gran Premio Nacional de Arte Popular 2012 en la categoría de Escultura en Madera; Segundo lugar en el Gran Premio Nacional de Arte Popular 2013 en la categoría de Escultura en Madera; Segundo lugar en el Gran Premio Nacional De Arte Popular 2015 en la categoría de Escultura en Madera; y próximo a recibir el Primer Galardón Nacional 2018 del Gran Premio Nacional De Arte Popular 2018.

Ha participado en la elaboración de: Escultura del general Emiliano Zapata tamaño natural en Bronce para el municipio de Jojutla en el estado de Morelos; Escultura monumental en bronce de Eleodoro Castillo para el municipio de Tlacotepec en el  estado de Guerrero; Escultura de tamaño natural en bronce del profesor Carlos Gonzáles González para el Estado de México; Escultura tamaño natural “Coruco” Díaz en Zacatepec, Morelos; Y la escultura de obrero y su hijo de tamaño natural en bronce para el municipio de Zacatepec, instalada en ingenio de Zacatepec.