Entrevista

Ray Smith

Exposición: "El Narciso de Jesús"

Diciembre de 2017

Por: 
De la redacción

El pasado sábado 2 de diciembre el Proyecto Siqueiros: La Tallera inauguró la exposición “El Narciso de Jesús”, del artista estadounidense-mexicano Ray Smith, sustentado en el discurso pop del arte aborda el espejo como lienzo, evidenciando la adulación excesiva en nuestros días, la transgresión de lo carnavalesco en la pintura moderna e incrementando poliangularidad siqueireana a través de los reflejos. La exposición se compone de 96 puertas de madera y espejos pintados por el artista, 72 acrílicos intervenidos y una producción escultórica que apunta a la idea de caos de nuestros días. En entrevista para la Cartelera Cultural nos comparte sobre su vida, sobre su obra fronteriza y sobre su más reciente exposición.

“Quimera” fue la más reciente exposición del artista Ray Smith que expuso el pasado mes de septiembre en la galería NM Contemporáneo –ubicada en el Centro Histórico de Cuernavaca–, en donde mostró una peculiar reflexión a partir de la pintura, descubriendo y experimentando con diferentes técnicas plásticas, como vehículo para crear composiciones tridimensionales en el lienzo, donde se pudo notar el gesto, la línea y la textura, intentando despojarse de sí mismo mientras crea, dando lugar a la suerte, el azar y el accidente. 

Ray Smith nació en la frontera de México con los Estados Unidos, pero nunca vivió ahí, de alguna manera u otra su trabajo siempre lo ha considerado fronterizo, tal vez no de países, pero definitivamente sí de fronteras.

–¿Cómo es que decide adentrarse en este mundo del arte?

–El primer momento que me indicó a mí algo que era esto, fue cuando mi papá, no sé cuántos años tenía, pero era un niño, digamos que tenía 6 u 8 años, y él se trajo un libro grande que produjeron del muralismo mexicano y, cuando abrí las páginas de eso, me entró una clase como de terror, el terror de que ese era el mundo de los adultos y era literalmente esa sensación que te da en el estómago cuando estás viendo una cosa casi prohibida.

También que nosotros vivíamos en un apartamento en Reforma, y cuando estaban a punto de abrir el Museo de Antropología mi papá me cargó para que pudiera ver del otro lado del barandal y estaba pasando la escultura del Tláloc con todos los indígenas siguiendo la escultura hacia el museo. Luego fuimos a la inauguración y de nuevo mi papá me cargó para enseñarme una vasija que estaba llena de huesos de niños. Eso es un nacimiento un poco bruto, pero, definitivamente, un nacimiento.

Desde ese momento creo que se convirtió en mi manera de tratar con la dislexia que quizás tenía, en tratar de entender las cosas. Al dibujarlas de alguna manera u otra, tienes una más profunda comprensión de qué representan los objetos y las cosas que simplemente que alguien te las vaya platicando. En inglés se dice “To draw from nature”, “draw” quiere decir “extraer de la naturaleza”, pero también quiere decir, dibujar, entonces, de alguna manera u otra, creo que pude sobrepasar algunos problemas que tenía con el aprendizaje, con la pintura, con el dibujo o con el arte, como de la manera en la cual quizás lo aprende un abogado.

–¿Cómo fue su relación con esta ciudad capital que es Cuernavaca?

–Venía aquí desde niño, porque vivíamos en la Ciudad de México y a mi papá le gustaba muchísimo Cuernavaca, entonces veníamos aquí a menudo. La mejor amiga de mi madre, Lilia Suárez, y Suárez era el nombre que patrocinaba a Siqueiros. Crecí alrededor del Casino de la Selva y todas estas cosas. Se me hacía un lugar exótico y trágico, como le dicen algunos jóvenes –Davo Valdés y Amaury Colmenares– la #RuinaTropical, donde de alguna manera u otra vives una vida completamente perfecta, pero de otra, también, quizás pueda ser totalmente tenebrosa, esa dicotomía se me hacía divina y se me sigue haciendo de la misma manera.

Mi casa queda en Acapantzingo, a dos cuadras de donde estaba Malcolm Lowry cuando escribió “Bajo el volcán”, cuando llegó John Huston a hacer la película de “Under the volcano”, la filmó a una cuadra y estaba quedándose en una casa a una cuadra de mi casa, te puedes imaginar todas las implicaciones de eso. Yo con una bi-nacionalidad y el expatriado, en un lugar donde eso era una cosa que era constante y que era parte de la historia del lugar. Se me hacía como una clase de “La eterna primavera”.

–¿Cómo asimila el descubrir en su infancia La Tallera y, hoy en día rehabilitada y usted exponiendo?

–He tenido arriba de 100 exhibiciones individuales a través de todo el mundo y le puedo decir que este lugar es un orgullo, de lo que se trata el lugar, yo sí entré aquí pero era un taller, digamos, lo que estás viendo, es un taller industrial, él estaba haciendo cosas de tamaño industriales que los ves que están en la entrada. Entonces era un poco prohibitivo y definitivamente macho.

Tenía toda esta mitología sobre el lugar, pero también, de la misma manera, le tenía un poco de terror y luego ver lo que hicieron Taiyana Pimental y Frida Escobedo es increíble. La convirtieron como en una especie de flor, entonces, imagínate que, en este caso, vamos a decir que las hijas de Siqueiros lo salvan a él. No te puedo decir de que yo conozca lugares como estos. Esta es una clase como de sueño para mí en particular, pero que creo que para muchas artistas porque el estudio es un lugar sagrado quizás, uno quiere pensar en una cosa como esa. Y, en este caso, lo han hecho y lo han hecho unas señoritas, con una delicadeza y con una visión y una inteligencia increíble, se me hace totalmente fascinante.

–¿Cómo abordar el tema de la frontera desde el arte cuando hoy en día existe una “tensión” con las políticas migratorias de Donald Trump?

–Creo que la mejor manera en lo que te lo podría describir en este momento es que soy un pez-gato en el fondo del Río Grande o el Río Bravo, como le quieran decir, tratar de meterte en algunas clases de populismo o nacionalismos en este momento será, quizás, el fin del mundo. Entonces, pues estoy gritando de alguna manera u otra para que nos comportemos de alguna manera civil. Lo más importante que podemos nosotros de presumir de ser los primatos, supuestamente avanzados que somos, es de que formamos comunión en nuestros mejores momentos y, de alguna manera u otra, el arte es una de esas cosas que, supuestamente, intenta hacer eso.

No soy realmente de la frontera, crecí dentro de la cultura que sucede en las franjas de la frontera, pero sí mentalmente, o espiritualmente, o, vamos a decir, como autor, sí soy de allí, sí soy de ese paisaje que no es de nadie, soy de la tierra de todos y de nadie, soy dos nombres, dos personas, dos identidades y de alguna manera u otra te acostumbras a tener esa capacidad de cambiar de colores.

–¿Qué pretendes al invitarnos a mirar a través de estos espejos?

–Que pudiéramos ver un poco más allá de un futuro, que quizás se nos viene encima, que no estamos teniendo el tiempo, realmente, para analizarnos. Te puedo decir que al hacer estas pinturas entré dentro del laberinto de todo esto y todos estamos metidos dentro de este laberinto. Es momento que todos tomemos un poquito de conciencia y empecemos a darnos cuenta que las mismas tecnologías y las cosas que hemos creado, como las realidades virtuales o inteligencias artificiales, son capaces de tragarnos.

–¿Por qué el título “El Narcisismo de Jesús”?

–No tiene nada que ver con algo religioso, literalmente tiene que ver con el hecho de que vi ese camión de carga con unas palmeras lleno de tierra, que se iba a ir a algún lugar a plantar estas palmeras en algún jardín, en el paraíso tropical y atrás del camión tenía escrito “El Narciso de Jesús” y, para mí, eso e, Cuernavaca, no sé por qué tiene todo el sentido del mundo, ¿Qué sería del Narciso de Jesús? ¿Dios?, no sé, eso te da todos estos ámbitos de reflejo.

–¿Qué le diría a la gente para venga a conocer La Tallera y su más reciente exposición?

–Les diría que deberían de conocer primero La Tallera, porque este lugar es una nave espacial, diseñada conscientemente con toda la potencia que eso tiene y que los cuernavacenses deberían estar muy orgullosos que tienen un monumento de ese estilo aquí y que ha sido cuidado y construido con una delicadeza impresionante. Les aseguro que este lugar se va a ganar premios arquitectónicos por todo el mundo, porque es un lugar de mucho orgullo y la residencia que tiene y toda la otra cosa, no veo cómo es que no va a poner a Cuernavaca en el mapa cultural de una manera muy importante, pero más importante es el hecho de que todo mundo sienta y lo que yo siento en este espacio es de que, realmente es un lugar muy poderoso de comunión.

Vengan a conocer La Tallera y a ver lo que hice con ella, porque creo que parte del hecho de que también son espejos, es porque quería nomás reflejar el lugar. El lugar hablaba por su propia cuenta. La Tallera para mi es una clase como de nave espacial, le dije a mi hija porque también siento que mi hija me salva, bueno, nuestras hijas nos salvan a todos, entonces, le dije que sentía que era como que me habían entregado las llaves del “Halcón Milenario” en la “Guerra de las galaxias”… pues a volar. Es un gran orgullo… –llanto–.

 

“El Narciso de Jesús” de Ray Smith es la nueva producción de este artista estadounidense-mexicano, que se ubica en relación al canon pictórico de occidente y dialoga con la idea de Siqueiros de producción artística. Para Smith, la producción monumental que el muralista llevó a cabo en La Tallera es el punto de partida para desafiar las nociones establecidas de la pintura moderna y contemporánea. Como buena parte de su trabajo, “El Narciso de Jesús” está influenciado por el discurso pop del arte; en esta ocasión lo desplaza hacia el espejo como soporte de la pintura y como dispositivo que activa conceptos críticos en el arte, como la psicología humana, el narcisismo que impera en la sociedad contemporánea, la transgresión de lo carnavalesco en la pintura moderna y la posibilidad de activar la poliangularidad siqueireana a través del espacio multidimensional que ofrecen los reflejos. La exposición se compone de 96 puertas de madera y espejos pintados por el artista, 72 acrílicos intervenidos y una producción escultórica que apunta a la idea de caos de nuestros días.

Ray Smith (n.1959) nació en Brownsville, Texas, y se cría en México. Smith emerge en los años ochenta, y continúa produciendo exuberantes pinturas y esculturas caracterizadas por un estilo inimitable y temas que reflejan su herencia bicultural mexicana y estadunidense. Figuras mutadas y contorsionadas son recurrentes a lo largo de su obra, formando un híbrido que se genera con su formación temprana en la pintura al fresco con profesionales de la tradición mexicana, un tributo a Picasso, los Surrealistas, y los activistas políticos del Muralismo en México. A través de estos variados seres, Smith reflexiona sobre las complejidades y ridiculeces de la sociedad, la familia, la política, la cultura, la guerra y la misma condición humana, todo esto enmarcado por el nacimiento y la muerte. El artista ha llevado a cabo 50 exposiciones alrededor del mundo durante las últimas dos décadas, sobre todo en Estados Unidos y México, pero también en Japón, Europa y Sudamérica. Participa en la edición de 1989 de la Whitney Biennial en Nueva York. Smith expone en la primera edición de la Triennial of Drawings en la Fundación Joan Miró en Barcelona, España, y forma parte de la exposición colectiva Latin American Artists of the 20th Century, que viajó por Sevilla, España, el Muesée National d’Art Moderne en el Centro Pompidou en París, el Kunsthalle en Colonia, Alemania, y The Museum of Modern Art en Nueva York. Las pinturas de Smith están en las colecciones del Whitney Museum of American Art, el Brooklyn Museum of Art, y el Metropolitan Museum of Art en Nueva York, el Museum Würth en Künzelsau, Alemania, el Centro Cultural de Arte Contemporáneo en la Ciudad de México, y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, entre otros. Actualmente divide sus tiempos entre las ciudades de Nueva York y Cuernavaca en México.

La Escuela Taller Siqueiros fue fundada el 20 de agosto de 1965 por David Alfaro Siqueiros, en la ciudad de Cuernavaca. El espacio fue concebido por el artista para ejecutar y movilizar los paneles de asbesto–cemento que conformarían la obra mural La marcha de la humanidad, pieza ejecutada bajo el encargado del empresario Manuel Suárez y Suárez, para decorar la Sala de Convenciones del Hotel Casino de la Selva, que más tarde derivaría en la creación del Polyforum. La Tallera es hoy un espacio trascendental del patrimonio nacional, que tras un proyecto de remodelación integral que comprendió la recuperación, ampliación y modernización de sus instalaciones y una puntual restauración y conservación de las obras murales que alberga, inaugura una nueva etapa en su perfil como institución cultural, presentando un nuevo programa de exposiciones de arte contemporáneo y buscando mantener vínculos con nuevos públicos, al enfocar sus actividades y esfuerzos para colocarse como uno de los sitios obligados para atestiguar las manifestaciones actuales del arte local e internacional. El Proyecto Siqueiros: La Tallera se encuentra ubicada en la calle Venus #52, frente a Parque Siqueiros, en la colonia Jardines de Cuernavaca, y se encuentra abierta de martes a domingo de 10:00 hrs a 18:00 hrs., para mayores informes: (777) 160 1190.