Entrevista

Pedro Mantecón

Lo que no se ve pide ser escuchado

Febrero de 2018

Por: 
De la Redacción

Pedro Mantecón nació en la Ciudad de México en 1983 y 10 años después su familia decide cambiar su lugar de residencia a Cuernavaca, por lo que se considera más morelense y guayabo que otra cosa. Desde chico siempre tuvo la inquietud entorno al sonido, tema central de su más reciente exposición. Fue justo aquí en Cuernavaca, en alguna clase de primaria, las maestras pedían constantemente guardar silencio y fue de las primeras experiencias laborales que tuvo, que lo motivo a reflexionar en dónde se guardaba el silencio y si existe algún un espacio en el cuerpo para guardarlo. Muchos años después se dio cuenta que el silencio se hace. Estudió la licenciatura de Artes Visuales en el Centro Morelense de las Artes y a la par conformó algunas bandas de rock e empezó a generar música, lo que ha sido una constante en su vida. Hoy en día considera que es la primera vez en la que puede convivir en esos dos mundos, lo plástico y lo sonoro.

El próximo sábado 17 de febrero inaugurará su más reciente exposición titulada "Lo que no se ve pide ser escuchado" en el Espacio de Experimentación Borda, y en entrevista para la Cartelera Cultural nos comparte sus reflexiones sobre el quehacer artístico en Morelos y sobre sus procesos creativos.

–¿Cómo percibes la labor que desarrolla el Centro Morelense de las Arte (CMA) hoy en día?

–Es como una joya del país que está brillando cada vez más fuerte. Aquí pasa gente increíble, es decir, extraordinaria, que uno no pensaría que estuviera aquí, desde investigadores, poetas, músicos, escritores, artistas plásticos y bueno, ha ido de menos a más y ha sido muy gratificante.

Para mí, haber estudiado aquí fue increíble. Conocer este grupo de personajes que fueron mis maestros y que iniciaron en 1996 con la idea hacer una Escuela Superior de Artes.

El CMA ha propiciado que existan estos grupos independientes también. Muchos de las personas que han pasado por estos centros, tienen sus propios lugares, es decir, cafés, centros culturales y, por otro lado, escenas y movimientos que realizan eventos en sitios específicos. Ahorita la gente está consumiendo lo local, como que la comunidad está creciendo y hay mucho impulso, es decir, hay rumbo que eso es algo que, probablemente, hace tiempo no se sentía.

–Aunque también se están creando nuevos espacios desde el CMA o en el Centro Cultural Jardín Borda, El Amate y La Barranca en el Parque Barranca Chapultepec, el Centro de Desarrollo Comunitario Los Chocolates, u otros espacios como La Tallera.

–Es un reconocimiento al arduo desempeño de estos artistas y la verdad es que no habíamos tenido tanta apertura y pluralidad. Por ejemplo, no recuerdo haber escuchado una banda local en una frecuencia radial, difícilmente, si ibas a una entrevista, pero hoy tenemos un Instituto Morelense de Radio y Televisión (IMRTV) en donde estamos programados, ya somos parte de la programación y puede uno escuchar la música que se hace en el estado.

El tema de lo plástico es muy interesante, porque la gente que viene y visita puede hacer una conexión con la gente que está viviendo aquí, que está produciendo arte aquí. Es la primera vez que tenemos estos espacios de exposición y, sobre todo, también un tema de apertura y de atención.

–¿Cómo surge la idea de registrar sonidos?

–Empezó como un juego de memoria, porque cuando empiezas a hacer ejercicios o cuando empezaba a componer las canciones de pronto me daba cuenta que dejaba ir buenas ideas, quizás muy buena, y que no se me olvidaría y después llegabas otra vez al instrumento y ya no estaba ahí.

Cuando veo que estos celulares tienen la posibilidad del registro de audio, los comienzo a utilizar para eso, y la sorpresa fue que en ellos está el recuerdo como en la fotografía, es decir, escuchar esos sonidos, que uno captura, ahí están códigos de color, de olor, de la gente con la que estabas, es decir, la espacialidad. Comenzó a ser parte de mi vida, así como la gente toma fotos en el celular o con su cámara fotográfica, pues a mí me gusta grabar.

–Existió un proyecto de realizar una cabina de audios que visitara los municipios de Morelos.

–Sí, la idea era que tuviéramos un autofónico, que pudiera sensibilizar a niños, jóvenes y adultos, es decir, a quién fuera, sobre el tema del sonido. Desarrollamos un proyecto de talleres entorno al sonido, de cómo se escribe un sonido y si tenías una banda de rock podías ir a grabar ahí.

Todo era en torno al sonido. Se volvió un hobby y se volvió también algo muy serio y, de pronto, pues ya estaba grabando cosas con un equipo un poco más sofisticado y ahora el reto es mezclar todo eso para que dé ese sentido poético en la pieza.

–¿Qué podrán descubrir los visitantes en este Espacio de Experimentación Borda con tu exposición "Lo que no se ve pide ser escuchado"?

–Es una pieza muy efímera, el humo y el sonido. Le pusimos con un desafío al tiempo porque estamos jugando con este tiempo que no es visible. Y sobre todo, despertar la curiosidad en torno a escuchar con atención y a escuchar en sí.

–Escuchar, ver y provocar.

–Hay algo de morbo porque también la idea es que la gente vea de lejos que hay una actividad pues extraña o extraordinaria y la idea es acercarlos a que tengan esta experiencia. Creo que va mucho más enfocado a la poesía que a otra cosa.

 

"Lo que no se ve pide ser escuchado", exposición del artista Pedro Mantecón, el autor afirma: “Escribir una canción es en parte ponerle palabra a la mirada oculta. Lo que no se ve se asoma y deja un rastro sonoro, pide ser escuchado. ‘L o  q u e  n o  s e  v e  p i d e  s e r  e s c u c h a d o’. Desde niño he sentido una atracción por los sonidos, como por instinto. ‘Guarden silencio’ ¿En dónde se guarda? se hace… Para entender el silencio hay que escucharlo, ya que el silencio es lenguaje mismo, es un camino hacia lo profundo. Salgo como explorador, escucho con atención y grabo. Para después encontrar que el registro es en sí, una ficción de lo que escuché. Escucho en la casa, todo está en el aire”.

Pedro Mantecon (México, 1983) es músico, artista y gestor cultural. Ha integrado como vocalista y guitarrista principalmente bandas de rock​,​ actualmente es integrante de la agrupación ​Capital Sur. En el 2004 ingresó a estudiar en el Centro Morelense de las Artes (CMA) donde cursó sus estudios en Artes Visuales. En el 2012 entra a trabajar como director del área de educación en La Tallera: Proyecto Siqueiros, acercándose así al pensamiento general del muralismo, la relación entre el arte y lo público​. Actualmente es director de la Escuela de Artes Visuales del CMA. 

El Centro Cultural Jardín Borda está ubicado en la avenida Morelos #271, y se encuentra abierto al público de martes a domingo de 10:00 a 17:00 hrs. Entrada: $30.00 pesos, con descuento del 50% con credencial de estudiantes, Inapam y beca salario. Entrada gratuita a todos los morelenses o residentes en el estado de Morelos, presentando su credencial, los domingos entrada gratuita. Para mayores informes: (777) 318 1050.

Actualmente se exhiben las exposiciones: "Pablo Vigil. Serpentinata Tremenda", "Epifanías. Javier de la Garza" y se inagurarán el sabado 17 de febrero a las 12:00 hrs. “Lo que no se ve pide ser escuchado” de Pedro Mantecón en el Espacio de Experimentación Borda y los espacios Gabinete de Estampa y Gabinete de Audio y Video con las exposiciones “Estados y acumulaciones. Analogías mentales sobre papel” de Ana Rojas y “Silente” de Elías Xolocotzin, respectivamente. El Centro Cultural Jardín Borda cuenta con hermosas e históricas instalaciones, una librería Educal, así como la Sala Manuel M. Ponce en donde se programan diversas actividades, para mayor información consultar: cultura.morelos.gob.mx y cartelera.morelos.gob.mx.