La No Sección

Paco López

Encuentro con la loquera morelense, capítulo 17

Agosto de 2016

Por: 
De la Redacción

Paco López nació en la ciudad de Cuernavaca y se considera guayabo. Es producto de esa migración de familias que vinieron de diferentes partes de la República a la capital del país, a la otrora Ciudad de México, y después a Cuernavaca. Sus padres son chiapanecos, llegaron de manera distinta a Cuernavaca y aquí se conocieron. El primer vínculo que López tiene con la música se remite a su padre al ser músico de las primeras marimbas que llegaron a tocar a Cuernavaca. Su padre fue baterista de una de ellas en la Marimba de los Hermanos López que tocaba en el extinto Casino de la Selva.

López siempre ha estado vinculado a la música, apunta: “Creo que tengo un gusto especial no sólo con lo que tiene que ver con el rock, el jazz o el blues, o la música tradicional, sino con todos los géneros. En ese sentido les agradezco a mis progenitores el acercarme a la riqueza y a la diversidad de la música; desde pequeño escuchaba música de marimba, tradicional, en inglés que tanto le gustaba a mi mamá, por ejemplo, a ella le gustaba desde Elvis Presley hasta The Rolling Stones. De ahí en fuera no explico otra cosa que tenga que ver con ese género musical que hasta ahora es el que me ha traído para todos lados”.

Su trabajo en el periodismo cultural se remonta al año de 1993, primer momento en el que lo llamaron para escribir y, posteriormente, para dirigir un suplemento juvenil llamado “La Neta del Planeta” en el periódico El Regional del Sur, tiempos en los que eran inexistentes los espacios que se enfocaran en el consumo de los jóvenes. Ni él mismo López se sentía reflejado en los periódicos, ni en la radio, ni en la tele, por no encontrar contenidos que lo representaran como joven, por lo que se vio en la necesidad de llevar sus discos o hacer programas de radio y algunas veces de televisión.

Así inició un trabajo más serio al documentar y registrar no sólo al fenómeno del rock, sino de las actividades y cuestiones que tenían que ver con los jóvenes, con los consumos culturales de los sus pares. Su actividad en el periodismo cultural se gestó a partir del 15 de septiembre de 1993, cuando el suplemento juvenil, sin pretenderlo, se convirtió en un referente para los jóvenes de esa época. Paco mismo lo promovía como tipo fanzine utilizando el método combativo de distribución de un periódico independiente. Al no existir redes sociales, iba de boca en boca, sacaba copias de los ejemplares, los llevaba al Tianguis Cultural del Chopo, a conciertos y a diferentes lugares, con la intención de poder compartir esas experiencias, todo en un trabajo mucho más formal para dar cuenta de las culturas juveniles existentes y del movimiento cultural que comenzaba a gestarse en diferentes partes del mundo.

Tiempo después lo invitaron a la radio, estuvo en Factor 100 en el año 1996, Paco cuenta: “Casi nadie recuerda cuando Factor 100 salió al aire, con la gerencia de Agustín Gómez, quien apostó por un equipo de jóvenes en la producción, en la locación y en la parte creativa. Creo que a todos los que nos tocó formar parte de este equipo y de poder echar a andar esta estación de radio, nunca nos imaginamos que iba a tener un impacto o una influencia tan fuerte en los jóvenes. Porque a mi ver, el gran problema era que los jóvenes no eran considerados en sus consumos, inquietudes o preocupaciones; sólo se referían a ellos como una cifra, por ejemplo, cuando se necesitaba del voto, cuando se necesitaba tener cierta credibilidad siempre volteaban a ver al joven, pero nunca se iba al fondo para saber sus inquietudes. Yo no soy de esa idea en la que dicen que los jóvenes son apáticos, pero sí creo que nunca se preocuparon por establecer un diálogo con ellos, ni se ocuparon por conocer sus inquietudes o qué es lo que querían ver, oír o leer”.

Es así como se da el fenómeno en la estación que logra tener un fuerte impacto con música independiente alternativa, rock en inglés y en español, pese a la gran tradición radial morelense que existía en ese momento y que seguía un esquema “gringo”. Con esa lógica, la estación consiguió una separación del mundo de los adultos, dice López: “Creo que había una radio para adultos que hablaba de Usted en Morelos en el cuadrante en AM y FM. En el momento en que llega Factor 100 es cuando se aterriza el discurso y habla de tú a tú a su audiencia, de cara a los chavos. Inicia otra forma de generar una identidad en los jóvenes, estaba caliente toda la solidaridad con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZNL) y las caravanas, comienzan a tener más fuerza géneros como el hip-hop y el ska, el rock se diversifica en nuestro país; hay cambios en el gobierno con la llegada del Partido Acción Nacional (PAN) al poder con el nuevo milenio, y así se empieza a reconfigurar un escenario para muchos entusiasta en ese entonces”.

Tiempo después, López es invitado a formar parte de un proyecto nuevo: Radio Universidad, que al poco tiempo se convirtió en UFM Alterna, “una radio que tiene que ver con una diversidad, con su comunidad estudiantil” –anota López– “hablo de veinte mil alumnos, y el papel de llegar a un medio fue para atender a diferentes sectores, no solamente el académico o de investigación, sino también a la sociedad a la que sirve los estudiantes. Ahí lo complicado es dar identidad a una radio. Encontré un híbrido entre lo que tenía que ser una radio de autor, de contenido y con estrategias de una radio privada, pero con el contenido que se genera con un medio de servicio público. Simplemente hicimos lo que los de enfrente no hacían, tocar música que no se toca, dar voz a quien no daban voz, promover lo que no se promueve. Acá todo lo independiente, lo alternativo, lo hicimos nosotros a través de Radio Universidad que, creo, a partir de su llegada, se empieza a generar un reconocimiento al trabajo independiente en Morelos”.

Paco López piensa que los medios públicos en Morelos, como el Instituto Morelense de Radio y Televisión y Radio UAEM, tienen que atender a su diversidad, tienen que preocuparse por tener un contenido, por hacer una comunidad. El reto más significativo es poder construir ciudadanía, reconstruir el tejido social a través de programas que lleguen a todos los sectores de la sociedad a los que habitualmente no tiene espacio. López cree que a través del arte, del trabajo social, de la intervención artística, de la apropiación de los espacios públicos, se pueden encontrar respuestas a muchos de los problemas que hoy existen, por lo que afirma: “La clave de lo que se vive hoy en cuanto a una efervescencia cultural no es algo que haya surgido de la nada, tiene que ver con un trabajo de por lo menos veinte años de gente que comenzó aquí (en Morelos) como promotor cultural y que ahora está en puestos clave o tuvo la oportunidad de estar en una instancia y desde ella poder abrir frentes para lograr afrontar y apoyar. Lo que se vive hoy es porque existe una gran riqueza cultural, es un tema ideal para todos los que buscan un tema de tesis: cómo se puede reconstruir el tejido social a través de la intervención artística”.

Desde el Instituto Morelense de Radio y Televisión (IMRyT), a través del laboratorio Radial 3.14, trabajan para la generación de ideas y la participación de jóvenes que no necesariamente son comunicadores, sobre estos alcances comenta Paco: “Pienso que el tema de la radio y los medios tienen que ver con perfiles y trabajos de equipo que sean inter o multidisciplinarios, que puedan tener gente que estudió humanidades, derecho, comunicación, relaciones internacionales, mercadotecnia, multimedia, filosofía, etcétera; ahí está la fortaleza, en la capacidad de saber conformar equipos de gente joven propositiva, “entrona”, que está echada para adelante y con gente de experiencia que conoce los medios: en un periódico, en televisión, en radio. Uno de los problemas para los jóvenes que estudian comunicación es que los profesores regularmente no tienen experiencia en una rotativa, en una sala de prensa, en un comité editorial, en un foro de televisión o simplemente al salir al campo a grabar o hacer radio. Conocer estos oficios y profesiones es el problema. Hoy el periodismo demanda que las nuevas generaciones trabajen al interior del país, que se enamoren de manera permanente de su objeto de estudio, que hagan su trabajo con verdadera vocación de servicio. Las herramientas tecnológicas se han incrementado, ya puedes transmitir y subir fotos desde cualquier lugar, ahora todas estas cuestiones de conexión se dan en tiempo real”.

Hoy el proyecto del IMRyT refuerza todas esas herramientas en la red, en un sitio, que da la posibilidad de que te puedan escuchar otras personas que no alcanzan los 5000 Watts de potencia en un área geográfica, una página de internet, streaming, radio, con una constante generación de contenidos más allá de la transmisión en tiempo real de lo que se escucha a través del 102.9 FM, con una atinada estrategia de redes sociales, Paco anota: “En estos tres años, del 8 de mayo que se decretó como el Instituto Morelense de Radio y Televisión, como organismo descentralizado, ha sido una experiencia bastante interesante porque se dio la digitalización de la televisión, también la apertura a las cuatro emisoras del IMRTV ha generado una idea musical diferente para dar voz a la sociedad y, sobre todo, proponer algo que creo hace falta, arriesgar y proponer. Los contenidos que se han hecho aquí han obtenido reconocimientos, el más importante es obtener un primer lugar en la Bienal

Internacional de Radio, que para nosotros es nuestro referente. También hemos ganado premios por el contenido social con temas como la discriminación o la construcción ciudadana”.

Sobre la “escena emergente” –como él la denomina– López comenta: “Después de 1985 empiezan a salir grupos de rock en todo el país, el metal gana terreno en Cuernavaca, inicia otro movimiento para hacer música original, a diferencia de sus antecesores. Momentos clave para poder tener una cartografía o mapa sonoro de cómo suena y a qué sabe Cuernavaca, Morelos. Veo un futuro halagador, siempre y cuando tengamos la capacidad de hacer cuerpo, que sus bandas hagan su trabajo, que sean comprometidas y profesionales, como un proyecto de carrera, que tengan continuidad y que no se la crean si alguna estación eventualmente toque su música. Las audiencias también tienen que apoyar comprando los discos y asistiendo a los conciertos. Hoy existen más festivales que se mantienen contra viento y marea y son necesarios. Ahora tenemos más de cincuenta discos que se editaron entre los años 2015 y 2016, de muy buena calidad, con buenos progresos, eso no pasaba. Hoy importantes medios de la Ciudad de México voltean a ver a Cuernavaca porque algo está pasando aquí, siguen las redes sociales porque algo está pasando. Ahora las bandas no sólo tienen que creérsela, tienen que asumir un compromiso de carrera”, concluye López.

Desde que conozco a Paco, como compañeros universitarios en la Facultad de Humanidades de la UAEM, colaborando en otros proyectos, y ahora desde la Dirección General de Radio del Instituto Morelense de Radio y Television, no cesa su gusto por el tema cultural, siempre lo ha fascinado, ahora reforzado desde la antropología social, la lectura de libros, la escritura, la grabación de música, videos, documentales y fotos es su constante por recuperar esa historia que todavía no se cuenta. López ha publicado ensayos y algunos textos, siempre tratando de buscar el contexto social que acompaña a la música, nos dice: “La música es la banda sonora de mucha gente y de movimientos sociales, es importante recuperar nuestra memoria, es importante pasar de lo anecdótico a la crónica periodística y poder llevar apuntes al espacio académico”.