Entrevista

Magali Lara

Junio de 2017

Por: 
De la Redacción

Desde el pasado mes de mayo, la maestra y artista visual, Magali Lara, exhibe en el Centro Cultural Jardín Borda la exposición “Intimidad en el jardín”, en entrevista para la cartelera.morelos.gob.mx nos comparte sus inicios como artista, de sus influencias y una exhustiva reflexión sobre 30 años de carrera, gran retrospectiva y reflexión reunida en su reciente trabajo, en un espacio en el que comparte obras con otras dos artistas en el Jardín Borda.

Fue estudiante de la escuela de San Carlos en 1976. Le interesaba ser artista pero no quería ser exactamente pintora. Empezó a trabajar con grupos y con otras artistas mujeres, haciendo dibujos con texto. Por un rato estuve haciendo cosas que tenían relación con el texto. En 1983 comenzó a pintar, y en 1985 ya estaba haciendo sus propios cuadros, de hecho su exposición empieza justo en 1985.

–¿Cómo se siente al haber formado artistas como Larisa y Minerva, y seguir en este proceso de formación de nuevas generaciones?

–Es un honor. Decía Matías Goeritz una frase que era muy bonita, que la escuche muy joven: “Un maestro es el que te enseña a verte”, es el puente el cual te ayuda a sacar tu propia fuerza, y si lo he hecho pues imagínate qué orgullo. Sí es es un lugar que enriquece a los dos, poder estar en el mundo de otra persona, poder entender cuáles son sus anhelos, que son distintos a los tuyos. Y ellos han encontrado la forma adecuada siempre es un lugar, pues que te hablé a ti te da una posibilidad para entenderte mejor, me siento muy contenta.

Yo no hubiera escogido ser maestra, son cosas del destino, no es algo que yo haya querido, no es algo de lo que yo me sentía capaz, pero es cierto que a partir de la docencia yo he podido sentirme más libre, es increíble, he tenido que rectificar un montón de prejuicios que tenía del arte a partir de esta experiencia.

–¿Qué es lo que ha significado para usted haber estudiado y haber alcanzado estos logros previo y después de 1985?

–Tuve mi primera exposición en 1977, son 40 años de trabajo, lo que está en el Centro Cultural Jardín Borda es desde 1985, pero empiezo antes, porque realmente pintar pintar hasta 1985.

Fue muy importante, tenía un sueño sobre que quería decir algo que es mío y creo que es la pretensión de todos los artistas. No es que sea algo nuevo, pero es como tú lo quieres decir.

Y pues sí, para mí fue un camino, un lugar de vida; yo nunca pensé ni en la fama ni el dinero la verdad, lo que yo quería era hacer un tipo de cosas y la verdad es que es cierto que un trabajo como a este, un trabajo artístico, si te da un mundo; y en mi caso si fue un mundo diferente al que venían mis papás, vengo de una familia hasta cierto punto conservadora, aunque nos dieron una educación a las mujeres de una enorme libertad, la idea de lo que tenían que hacer las mujeres y pensar las mujeres pues es una cosa que tuvimos que ganarnos. En ese sentido de haber empezado a dibujar, a hacer arte, yo no termine la escuela en San Carlos, la terminé años después ya siendo maestra, creo que fui la única persona que consiguió una plaza sin tener licenciatura, la escuela lo que sí me dio fue una generación, es lo que he tratado de inculcar como maestra, que la generación de uno, los pares, son muy importantes, a veces más que los maestros, porque son con quienes discutes, con quienes tienes una visión del panorama semejante, es de quien aprendes en donde también la diferenciación también enriquece.

Quería una vida llena de aventuras, y la he tenido, también he tenido la suerte de poder entender y pensar al arte en diferentes formas, creo que ser maestra es lo que mayormente me dio, la posibilidad de pensar el arte no como yo quisiera serlo sino como como un ejercicio que va cambiando constantemente.

–¿Identifica usted alguna de sus influencias o maestros que haya tenido?

–Tuve maestros, pero era una época en la que se estaba en contra de las figuras paternales, pero entre los que trabaje y le debo mucho es al maestro Aceves Navarro que me dio la libertad, llegué mostrándole los dibujos, yo siempre tenía problemas de autoridad y nunca seguí bien los cursos, pero el bien muy rápido me dejo faltar y revisaba los dibujos.
El maestro Sebastián que fue mi inventor, y Tomás Parra, él siempre me trató desde muy joven como una artista muy talentosa siemre me hizo sentir mucha confianza en mi trabajo.
Fueron los artistas que más me apoyaron de una u otra manera.

También lo que me ayudó mucho fue que tuve un grupo de amigas increíbles que muy pronto hicimos cofradía y pudimos trabajar de manera profesionales, pero en distintos ámbitos, fui y soy muy amiga de Jesusa Rodríguez, Carmen Boullosa y Liliana Felipe, con quienes trabajé muchísimos proyectos de teatro, performance, muchísimas cosas, y claro más con los talentos de Jesusa o Carmen, Liliana ya empezaba este exilio, siempre había pues una posibilidad de entrar a mundos muy complejos pero con otras habilidades, me acuerdo de trabajar con Jesusa en escenografía con 5 pesos, yo tratando de resolver las escenografías como si fueran pinturas, y Jesusa explicándome que es muy diferente hacer las cosas para escenografía, porque soy muy distintas.

Creo que mis amigas, y haber trabajado con Mónica Maya en la escuela, estábamos muy cerca de feministas como Marta Lamas, Ana Luisa Liguori y Marta Acevedo nos dieron una estructura intelectual, conceptual, un marco de referencia, en la que nuestras diferencias artísticas estaban avaladas intelectualmente, cosa que ahora parece que es muy sencilla pero en esa época no, porque si había un desprecio por todo una sensibilidad mucho más dirigida hacia el género, creo que esta batalla la hicimos las mujeres y los gays, en esta idea que lo masculino y femenino como en esas épocas se pensaba, tenía un componente muy conservador, muy estrictivo, mucho de autocensura.

–¿Cómo fue recibida usted es este tipo de “contextos históricos”?

–Tuve una suerte muy rara, porque tuve muy buena suerte y muy mala suerte, lo cual fue una especie de bendición, tuve maestros que eran muy fuertes y siempre me trataron con mucho respeto, como artista les interesaba mi trabajo. También conocí gente que pensaba que lo que yo hacía era lo más espantoso del mundo y me lo hicieron saber, creo que eso hizo algo muy interesante dentro de mí en general, desde entonces estuve acostumbrada a recibir cosas muy buenas y cosas malas y me dio mucha libertad.

Tuve épocas en las que me va muy bien y también épocas en las que me va fatal y nunca he tenido esta especie de dependencia en lo que la gente piense de mí.

No quise decir que no soy insegura a nivel personal, como mujer he tenido momentos de mucha fragilidad, pero en el trabajo quizás por esta conjunción tan rara realmente no me importa. Tiene que ver con una cosa de origen, tenía una educación muy buena, de una familia que tenía lana, entré a trabajar en la escuela de San Carlos muy pronto. Así que problemas económicos no tuve, creo que eso es un componente que ayuda.

Pero es verdad que esa doble cosa que pasó desde siempre, no me hizo depender de lo que estaba pasando afuera, yo hacia el el chiste de que “tenía una voz interior tan alta, que no oía lo que decían afuera”, que también tenía sus muy graves inconvenientes, sobre todo a nivel personal.

Eso ha cambiado con el tiempo, quiero decir que espero poder escuchar un poquito más lo del entorno, pero si siento que esa especie de libertad y de soberbia sobre todo cuando eres joven a veces es importante, no para no oír los comentarios, sino para no querer complacer, porque en una época que me fue muy bien con cierto tipo de trabajo, que por una circunstancia personal me tuve que ir del país, y cuando regresé ya no podía pintar lo mismo, y nunca lo sufrí, dejé de vender, dejaron de buscarme para exposiciones, claro, hubiera querido ser la más amada, pero no afectó mi relación con el trabajo, esta especie cotidiana tenía que ver con este mismo impulso, este mismo deseo de entender el mundo o de construir algo que me daba placer y había un esfuerzo.

Durante muchos años no me fue tan bien, pero eso no tenía que ver con no seguir buscando en el trabajo, creo que es un arma muy buena, creo que la gente tan joven tiene tanto éxito y solo éxito y no esta otra parte, se vuelven muy vulnerables cuando empieza a fallar, porque los trabajos tienen un ciclo, empiezas con una cosa que puede ser muy buena, pero se va agotando y tienes que cambiar, los cambios no son fáciles, a veces tardas dos o tres años en que eso otro que se está cocinando tenga consistencia. Son años muy duros, porque tú sigues trabajando en el taller y lo que sale es basura o no es bueno. Y después darle tiempo que eso cuaje, que vuelva a tener otra vez su ritmo, la necesidad de complacer no es tan buena, no digo de negociar, porque si uno es un histérico que uno hace así y ya es fantástico, eso tampoco.

Creo que para mí fue muy afortunado esta especie de vecino, tener estas amigas y estos colegas, un grupo de amigos fuertes, muy solidarios, Carlos Aguirre, Gerardo Suter, Felipe Leal; ellos son siempre una voz crítica, entonces creo poder tener gente cercana que te diga cosas. Cuando no estaba de moda la pintura recuerdo que me decían sobretodo Carlos y Gerardo: “Ya no pinte”, les decía: “Es que a mí me gusta pintar”, pero bueno, sí voy a pintar cómo voy a pintar y me pregunté: “¿Qué significa para mí pintar”, porque no viene desde un lugar de envidia o de maldad, sino de decir acompáñanos en esta aventura, en esta nueva manera de entender los procesos artísticos y bueno son amigos necios que respetan la necesidad del otro, entonces seguí pintando.

–Presenta una exposición que resume 30 años de trayectoria.

–Fue una sugerencia de Carlos Palacios, por eso él es el curador, lo conozco desde hace algunos años, es de Venezuela y me dijo que le impresionaba mucho que en México no había un reconocimiento de la pintura y que a él le parece que mi trabajo es muy importante y él querría hacer una exposición mostrando mi proceso pictórico. Es muy raro pero tengo diferentes etapas de reconocimiento, cuando era joven tenía esta cosa de poesía visual y de arte más conceptual, que ahora otra vez empieza a causar interés, pero durante años ahí estaban los cajones y a nadie le interesó.

Cuando comencé a pintar tenía también gráfica y dibujo, la pintura tuvo mucha importancia por los noventa, y en los últimos años lo que ha sido más interesante han sido los videos y la cuestión gráfica, nunca he dejado de pintar y nunca he dejado de hacer dibujos. Pero hay cierto tipo de trabajo que se les hace más interesante que otro.

Entonces esta es la primera vez que hay una revisión de mi pintura, me parece muy bueno porque soy maestra de pintura y trabajé en lugares donde la pintura no era bien vista, como Shoma por ejemplo. Para mi, volver a introducir dentro del canon de arte contemporáneo la pintura como cuando yo era joven y tenía estos textos feministas que me ayudaron a amparar, también ahora con la pintura yo he podido justamente, en esta labor de maestra, puedo tener una discusión que no está basada en lo contemporáneo es feo, la pintura es buena, que normalmente así es la discusión aquí, sino tratar de ver qué ha significado la pintura en nuestra manera de entender el mundo y lo visual, sobre todo digo que seguimos teniendo un rectángulo como paradigma; ahora será el celular pero sigue siendo un rectángulo y seguimos construyendo a partir de eso, pero también como ha cambiado la idea de pictórico, cómo hay fotógrafos que antes era imposible de pensar que son pictóricos porque hay un tiempo que pertenece a la pintura pero que ahora se puede armar desde la fotografía. Todo este desarrollo conceptual alrededor de la pintura para mí es un honor poderlo ver ahora aquí con Carlos como curador en el Jardín Borda y que en ese lugar yo he sido maestra por más de 20 años, acompañada por dos –Minerva Ayón y Larisa Escobedo– que han sido mis alumnas y que ellas son artista por derecho propio y que ya son mis colegas, para mí es muy emocionante.

–¿Qué es lo que encontremos en la exposición?

–Básicamente es pintura en acrílico y oleo, hay algunas que tienen pegados recortes, algunas están sobre madera, pero básicamente es pintura. No quisimos meter nada más porque justamente es lo que menos se ha visto como conjunto, de hecho hay muchas piezas de coleccionistas sobre todo de los ochenta y noventa que era cuando me iba muy bien, va a ser interesante comparar con lo último que he hecho, entonces si hay cambios; pintura que era muy figurativa, pintura que tenía que ver con mucho color, pintura que casi parecía dibujo y lo último que estoy haciendo que está en relación con la geometría, geomtetría más suave y que ya tiene mucho más trabajo el fondo que las formas, hay una cosa con la luz que quiero que pase, es un fondo dizque blanco pero tiene muchas capas y depende de la luz del día lo que se ve, digamos es el campo de acción de este trabajo.

Ha sido fuerte, porque son muchos años y porque la idea de pintura cambió, digamos que hay una pintura más narrativa, más figurativa, también lo que uno quiere contar, la idea de los espacios cerrados domésticos tiene que ver efectivamente con una voz de una mujer más joven, con una cosa sexual más explícita. Las plantas y árboles tienen que ver con una cosa femenina, pero también donde hay emociones más complejas o menos fuertes, más matizadas.

Sí es verdad que hay siempre una investigación teórica, eso también es verdad, me gusta leer y me gusta la idea de hacer ensayos, antes no los hubiera podido llamar así, ahora creo que es posible, y toda esta primera parte parte tiene que ver con el deseo de las mujeres, un tema que era prohibido y que las mismas mujeres no teníamos una gran idea de cómo expresar eso, estaba puesta la discusión de como representar eso sin usar el cuerpo, y el cuerpo femenino como hubiera sido usado en la historia del arte.

Luego viene la parte de las flores, que para mí tiene que ver con una reconciliación con mis figuras maternales; mi mamá y mi abuela que pintaban flores, pero ya no de una manera diletante sino como una especie de metáfora de la vida diaria, de la vida interior, de la vida doméstica, también hay una revisión de María Izquierdo y Frida Kahlo, de estas artistas que justamente el Bodegón tenía un contenido importante, que además no fui la única, fuimos una generación, está Georgina Quintana, Rocío Maldonado que también a la hora del neomexicanismo la voz femenina se dirigió como esa cuestión metafórica.

Luego vienen los árboles, yo enviude, entonces la idea de la naturaleza, del paisaje como un lugar de muerte y de resurrección, también aparece, tuve una experiencia muy fuerte en un tren rumbo a Polonia que vi los árboles podados para resistir el invierno y después esta especie de efervescencia para la primavera y me pareció que es un poco lo que pasa con el dolor; que uno está vivo pero ya no es el mismo, hay un cambio desde adentro y que puedes parecer que eres la misma persona pero no eres más.

Hay una parte que tiene que ver con la maternidad, con una relación con las plantas que yo siempre encuentro que las plantas nos protegen, no al revés, de hecho es por lo que vengo a Cuernavaca buscando un jardín.

Y lo último sería toda esta relación; bueno me pasó con el paisaje como este lugar hay una definición de Simón Schama que dice: “El paisaje es en realidad lo que hemos podido entender de nosotros mismos visto hacia afuera”, solamente podemos entender lo que la naturaleza existe si hemos podido entrar en nuestra propia naturaleza, es una imagen que me parece muy hermosa y muy potente y que para mí ha servido para poder revisar la idea de paisaje que además ahora con mis alumnos el paisaje se ha vuelto un tema obligatorio, pero ya no como esta celebración sino, como esta pérdida, esta distancia que nosotros hemos hecho con la tierra y lo que somos como seres humanos, osea como una cosa de duelo muy fuerte, yo también la tuve, yo también sentí muy pronto cuando volví a esos temas que había una especie de celebración y de ceremonia por algo que se estaba perdiendo y que no teníamos idea qué es lo que estaba sucediendo con esa destrucción, a medida de que no nos respetemos a nosotros mismos estamos acabando con parte de nuestras almas.

Y finalmente la última, que es más rara, que tiene que ver con el fin del mundo, que viene de 2012 cuando lo de los mayas y esto a mí me impresionó y me impresiona de cómo en lo imaginario empezaron a aparecer estas guerras, pero mucho venía del espacio, de astroides que se estrellaban o que aparecían otros soles y pensé en los horóscopos, en la astrología y cuando todo mundo en el 2012 empezó a pensar si de verdad se iba a acabar el mundo, pienso que como fue un pensamiento que todos tuvimos en realidad se acabó, y sí se acabó ese mundo, vean en el que estamos, este mundo terrible, oscuro, lleno de amenazas y todas hechas por nosotros, no necesitamos ningún asteroide, incapacidad e impotencia que sentimos, y bueno sobre todo en Cuernavaca nuestra sensación que hay tantos muertos, tantos desaparecidos y que todos somos un poco responsables de esto. Y entonces no quería una cosa como trágica, sino, esta sensación de incertidumbre, pero creo que la incertidumbre también sirve para movernos de lugar y pensarnos de manera diferente, creo que sólo ante el miedo y la incertidumbre quizá podemos imaginarnos un futuro distinto.

–¿Cómo percibe su jardín dentro de un gran jardín como el Borda?

–Por eso pusimos lo del jardín por la idea de Schama está, en donde sólo podemos ver un jardín si hemos visto nuestro jardín y aquí está incluida la autodestrucción, sólo cuando eres capaz de destruir afuera es que también has destruído adentro, y es muy bonito que sea así, que me haya tocado en esa galería, es la idea de Carlos haberlo construido al rededor del jardín o la mayoría de la obra tiene que ver con el jardín, básicamente es que existe una idea de paisaje interior en todo mi trabajo inclusive el que es muy figurativo con objetos y cuartos, porque en realidad se trata de lo que está pasando dentro del jardín y la observación de este te ayuda a llegar, cuando uno camina en el bosque lo que dicen es que lo que va pasando, es que hay una especie de cosa armónica donde tú ya no te sientes tan separado, ya no eres este cuerpo que sólo te contiene a ti, sino que va abriéndose a esta otra cosa y a conectarse con los otros.

–Tres mujeres de distintas generaciones están exponiendo en un mismo lugar.

Para mi es maravilloso, primero que nada porque es el reconocimiento de las artistas, no como una excepción, sino como una continuidad. Luego la parte afectiva que ellas que son mis colegas podamos compartir un día de fiesta un día de celebración con el trabajo de las tres al mismo tiempo, esas son las partes más importantes.

También hay para mí, algo muy importante que es necesario en Cuernavaca y en Morelos en general, es el reconocimiento de las escuelas, tanto Larissa como Mila ya son maestras, ya no son solamente artistas también están incorporadas en esta estructura, que digamos yo fui de las primeras que comenzó y hemos hecho siempre un especial esfuerzo por el trabajo de grupo, por la autogestión y por una cierta independencia de criterio, me parece muy bien también, digamos, que seamos tres artistas que estemos representando todo el trabajo que se ha hecho a nivel educación artística aquí en Morelos. Y también un signo de independencia, que creo que las tres hemos hecho una carrera sin conectes por así decirlo y eso también me parece muy importante. Y me gusta que la Secretaría de Cultura de Morelos haya hecho este especial reconocimiento a las mujeres artistas, porque nos hacen falta todavía, sé que no tendría que ser, pero todavía es necesario, sí creo que nos hace falta en México el reconocimiento que nos puedan incorporar a la historia del arte contemporáneo, no como casos específicos, sino de una manera y con nuestras diferencias, mucho más seriamente.

Las 43 obras reunidas en la exposición "Intimidad del Jardín. Magali Lara. Pinturas 1985-2016" trazan un recorrido del trabajo artístico a lo largo de más de tres décadas. Concebida a la manera de una retrospectiva y basada exclusivamente en sus pinturas, esta artista ha generado un sólido cuerpo de trabajos en torno a un conjunto de imágenes sobre lo femenino y la naturaleza, entendida esta última como un concepto en el cual convergen tanto el mundo natural, como la experiencia interior del ser humano, es decir la sensibilidad hacia lo vegetal y lo íntimo, como reza el título de esta exposición: Intimidad del Jardín.

"Intimidad del Jardín. Magali Lara. Pinturas 1985-2016" y otras dos exposiciones ("La Diosa Rabiosa. Minerva Ayón" y "Ensayo para una encarnación. Larisa Escobedo") se encuentran en exhibición desde el pasado sábado 6 de mayo en las instalaciones del Centro Cultural Jardín Borda, ubicado en la avenida Morelos #271, en el Centro Histórico de Cuernavaca, y se encuentra abierto al público de martes a domingo de 10:00 a 17:00 hrs., la entrada general es de $30.00 pesos, descuentos del 50% a estudiantes y adultos mayores, entrada gratuita al público que muestre una identificación de residencia en el estado de Morelos, domingos entrada gratuita.