Entrevista

Luis Felipe Alanis

Estados Cuánticos

Mayo de 2018

Por: 
De la Redacción

La instalación con secuencias de video y de animación time lapse que lleva por título “Estados cuánticos”, es el más reciente trabajo del artista visual Luis Felipe Alanís, mismo que fue inaugurado el pasado sábado 12 de mayo en el recién creado espacio Gabinete de Audio y Video dentro de las instalaciones del Centro Cultural Jardín Borda. En entrevista para la Secretaría de Cultura de Morelos nos comparte parte de su proceso artístico, del proyecto Animatitlán y de su más reciente trabajo.

Luis Felipe Alanís es un artista visual que nació en la capital morelense, su familia es de Jiutepec y actualmente vive en Tepoztlán en donde tiene el estudio de animación Animatitlán, espacio en el realizan producciones cinematográficas independientes, videos comisionados y cuentan con diversos proyectos, como el taller de cine para niños. Se ha involucrado en proyectos de carácter cultural, de promoción artística, de cuidado del medio ambiente y asegura: “Hemos tratado de huir de los tentáculos de la publicidad. Ese es el carácter que distingue al estudio de otros y la manufactura que tenemos, apostamos por técnicas tradicionales, materiales plásticos que podemos conseguir fácilmente con la implementación de tecnología”.

Principalmente realizan animación stop motion, que es la técnica más antigua, en donde implementan cámaras de fotografía y cámaras electrónicas, que significan un gran avance a la forma en la que se hacían estas animaciones hace 20 años.

–¿Cómo surge esta inquietud por hacer este tipo de arte?

–Me llamaba mucho la animación 3D, empecé a hacer algunos experimentos, lo que a mí me gustaba y me llamaba la atención eran cosas como las texturas, como ciertas tonalidades, ciertos ambientes, que con la animación 3D tomaba mucho tiempo recrearlos. En un experimento descubro la animación stop motion y me doy cuenta de que es justo lo que estaba buscando, capturar los momentos y darles un nuevo significado al ver estas imágenes, estas fotografías estáticas vueltas ya un video con vida, gracias a la magia del cine.

Fue en esa búsqueda, en esa exploración de hacer varias cosas y descubrir que lo tradicional era lo que estaba buscando, no era la novedad tecnológica, sin embargo, en la producción sí implementamos cosas nuevas y que no son precisamente para hacer animación. Con experimentos en casa y trabajos en la escuela fue que pude tener unos apoyos para poder seguir haciendo películas y ya llevamos bastante tiempo con ello, fue como un poco de rebote, de explorar primero cosas de diseño gráfico, la computadora y de ahí me llevo a la animación stop motion.

–Un arduo trabajo con merecidos reconocimientos.

–Sí, ya llevamos varios años y tratamos de que el proyecto que estamos haciendo no se parezca al anterior, que implique un cambio de técnica y un cambio en la forma de contar las historias. A finales del año pasado hicimos un cortometraje con animación stop motion que justo estaba ambientado aquí en el Jardín Borda y ahora estamos haciendo todo con recorte de papel.

Con la gente que colaboro les digo que trabajar con Amatitlán es como seguir estar en la escuela porque constantemente estamos queriendo saber más y, cuando hilamos este proceso de exploración con la docencia y los talleres que impartimos, los niños reciben consejos y tips que ya fueron probados en el estudio y les llega el conocimiento directo y eso está padrísimo.

Acabamos de terminar un libro para niños, estamos trabajando en dos documentales donde estamos haciendo las animaciones documentalistas de Tepoztlán y del País Vasco. A finales del año pasado, pudimos trascender fronteras y el proyecto de talleres de Cine Animables ya se está aplicando en el País Vasco con metodología que nosotros diseñamos, fuimos a capacitar gente y ellos van a replicar los talleres sin que estemos nosotros ahí, que es el objetivo para que pueda ser fácilmente replicable y que tenga mayor alcance.

También hace un mes, uno de los cortometrajes que producimos se presentó en un festival de cine para niños en Nueva York, fue muy bien recibido, es la historia de un niño que le llama la atención un niño autista que le encanta dibujar que le llama la atención el cine de animación y, gracias a su ímpetu y al trabajo de equipo en familia, logra hacer películas en rollos de papel. Ese proyecto ya tenía su recorrido en festivales aquí en México y ahora se abren las puertas en el extranjero, gracias a esa proyección el Museo de Arte Moderno de Nueva York solicitó la compra de los derechos para poder pasarlo allá con los niños. Nos da mucho gusto que no sólo tengamos que hacer las cosas, que sea yo quien tenga que impartir los talleres, sino que eso pueda crecer y que los cortometrajes puedan tener su recorrido sin necesidad de que nosotros lo estemos enviando, está genial cuando ya te invitan.

Estamos en la espera de la resolución de los “Arieles” que estamos nominados al Mejor Corto de Animación en la que pudimos colaborar con la directora Carolina Corral y que la hicimos en el estudio de Amatitlán, en Tepoztlán y pues contentos de que un proyecto de carácter independiente, que apuesta por nuevas narrativas se abra camino junto con producciones padrísimas.

–La elaboración de un material de ustedes, implican horas, días o hasta meses de trabajo. Platícanos de todo el cúmulo de personas que hay detrás de un proyecto.

–El cine en general es un trabajo en equipo, por eso es tan lindo y suma diferentes talentos y disciplinas, y el cine de animación es aún más interdisciplinario. Desde congregar un grupo de personas para hacer una producción como el corto del año pasado, donde se hace una convocatoria pública, donde todo el mundo es bienvenido y no es necesario tener conocimientos previos de animación. Entonces, ese es el objetivo y la forma en que trabajamos y también es la manufactura obligada del cine independiente.

Vemos largometrajes de animación que se tardaron 4 ó 5 años y colaboraron 300 personas, nosotros no podemos tener tanta gente o dedicarle tanto tiempo a los proyectos, entonces, resolvemos las cosas con ingenio y sin todo este derroche, aunque sí haya mucho trabajo tal vez no de 300 personas, pero sí de 10 ó 20.

Y lo importante, más allá de cómo quede el cortometraje, es hacerlo, generar actividad cultural y poderlo compartir. Muchas veces el making of nos muestra la otra cara de la producción y el valor añadido. Cuando vemos la escala de los personajes, la idea es que no te des cuenta de qué tamaño son al ver la película, pero, cuando podemos compartir fotografías o traemos los personajes, te das cuenta del tamaño y que un zapato tiene que ser así, entonces, alguien lo hizo a mano.

Entonces, eso es lo que está detrás, la suma del esfuerzo y de talentos y es talento, orgullosamente morelense.

–“Estados cuánticos” es el trabajo que estás presentando en el Gabinete de Audio y Video

–La pieza es una de instalación, son secuencias de video y de animación time lapse que estuvimos produciendo aquí en el estado, nos fuimos con las cámaras de foto y video, con un dron a grabar unas secuencias en los bosques al norte del estado de Morelos y el concepto que enlaza las secuencias es el tema de la energía verde, que no implica el quemar algo y que es el concepto de energía que nos une a todos y que vive dentro de cada uno de nosotros. El video recorre un trayecto de zoom in, zoom out, de cómo estas partículas minúsculas, imperceptibles, puedan estar tanto en un relámpago como en un trueno o en una cascada, en el río, en la evaporación y cómo se forman las nubes, tratamos de hacer una visión subjetiva este trayecto de la energía verde y la naturaleza.

–¿Cómo percibes la apertura del recién espacio creado Gabinete de Audio y Video en donde se muestra parte del quehacer artístico contemporáneo de jóvenes artistas morelenses?

–Maravilloso, sobre todo porque son espacios, como bien dices, artistas contemporáneos con cosas nuevas, pero en un recinto como éste, con tanta historia y que cambia su carácter arquitectónico, poder presentar obra aquí en este lugar tan emblemático para la gente de Cuernavaca y que tiene cualidades únicas, se siente la armonía de los lugares hasta en el clima, se siente una energía muy diferente.

Muy contento de que existan estos espacios y de que se nos invite así, sin tantas trabas, con oportunidad de poner una obra cierto tiempo, hay que aprovecharlo y ojalá se sigan abriendo y se abran para todos, para eso son y qué mejor que ver arte morelense, digo, es muy importante ver arte de todo el mundo que venga a Cuernavaca, pero también es importante voltear a la producción local que al final, recoge intereses, inquietudes de nuestro contexto y tiene un valor añadido y qué mejor que maestro y alumno puedan convivir es un espacio así y que el espacio esté abierto justo a profesores consagrados y a estudiantes que apenas están terminando la carrera. Me da mucho gusto que el Centro Cultural Jardín Borda esté abierto a todo tipo de exploración artística.

 

En el texto de sala de la exposición “Estados cuánticos”, Ada Carasusan nos comparte: “Observar a la naturaleza es mirar de frente al universo. Las pequeñas fracciones son modelos a escala de lo más complejo e infinito. Encontramos ahí las formas más exactas, las medidas más perfectas y los misterios más grandes de la existencia. Podemos mirarnos en ella como en un espejo, reflejados en toda nuestra complejidad humana. Lo orgánico como proceso, como ritmo vital y como contenedor del todo. Un tejido espacio-tiempo que envuelve todas las cosas y que palpita gracias a múltiples motores de energía: partículas que ondean como una marea que invade cada rincón del espacio. La naturaleza es precisa pero no siempre cuantificable y a pesar de nuestros esfuerzos, sigue siendo muchas veces impredecible, incontrolable y enigmática. La física cuántica reconoce los enigmas, se sabe a sí misma contradictoria e incierta como la naturaleza misma. Donde no existe certeza, hay misterio y por lo tanto infinitas posibilidades. “Estados cuánticos” es un homenaje a las fuerzas vitales que mueven al mundo, una pieza que recoge contemplaciones y teje con ellas los misterios máximos de la vida. A través de un recorrido audiovisual, a veces íntimo y minucioso y otras veces amplio y objetivo, Luis Felipe Alanís retrata las interacciones espontáneas de un mundo natural que florece al margen del caos de la vida humana y  que a la vez recuerda nuestra fragilidad, nuestra inevitable dependencia y la urgente necesidad de volver al origen, a lo orgánico, a la sintonía natural y a la protección de nuestro planeta”.

Actualmente se exhiben las exposiciones: “Estados Cuánticos. Luis Felipe Alanís” en el Gabinete de Audio y Video, “De lo infinito transparente. Tracy Jiménez” en el Espacio de Experimentación Borda y “Al dividir el alma. Diana Tamez” en el Gabinete de Estampa y “Estados Cuánticos. Luis Felipe Alanís” en el Gabinete de Audio y Video. El Centro Cultural Jardín Borda cuenta con hermosas e históricas instalaciones, una librería Educal, así como la Sala Manuel M. Ponce en donde se programan diversas actividades, para mayor información: cultura.morelos.gob.mx y cartelera.morelos.gob.mx.

El Centro Cultural Jardín Borda está ubicado en la avenida Morelos #271, y se encuentra abierto al público de martes a domingo de 10:00 a 17:00 hrs. Entrada: $30.00 pesos, con descuento del 50% con credencial de estudiantes, Inapam y beca salario. Entrada gratuita a todos los morelenses o residentes en el estado de Morelos, presentando su credencial, los domingos entrada gratuita. Para mayores informes: (777) 318 1050.