Entrevista

Julián Cervantes

Escuela de Escritores Ricardo Garibay (EERG)

Mayo de 2018

Por: 
De la Redacción

El pasado viernes 18 de mayo en las instalaciones del Cine Morelos, fue presentada la colección de la Escuela de Escritores Ricardo Garibay (EERG), coordinada por el Fondo Editorial del Estado de Morelos (FEDEM), conformada por tres libros: “Un día para acabar con todo", de Gustavo Paredes, "El deseo obstinado", de Eduardo Oyervides y "El frasco de uñas", de Julián Cervantes. Colección que fue producto de una convocatoria a egresados y a estudiantes que estuvieran por concluir el diplomado en Creación Literaria de la EERG. En entrevista para la Secretaría de Cultura de Morelos, Julián Cervantes nos comparte parte de su quehacer literario así como detalles de su más reciente libro.

Julián Cervantes nació en la Ciudad de México en 1973, hace 20 años inició un diplomado en creación literaria en la SOGEM pero no lo acabó y ahora se inscribió al mismo diplomado pero en la Escuela de Escritores Ricardo Garibay. Desde hace algunos años escribe en el blog en internet “Libre pensar”: “Ya tengo como 10 años haciendo eso y me he sentido cómodo platicando con mis lectores, pero siempre he querido hacer algo más literario, así que ingresé a la escuela, para adquirir esas herramientas. En esos años del blog, empecé a participar en un blog colectivo que llama ‘Re colectivo’ y de ahí salió un primer libro en el que participo en una antología con más autores y éste es mi primer libro individual que salió a raíz de esta convocatoria que hace la escuela. Lo que escribo es ciencia ficción, no me interesa escribir otra cosa y eso es lo que hago”.

–¿Cómo es que nace esta inquietud por escribir?

–En casa siempre ha habido muchos libros, mis papás son muy lectores y desde chico empecé a leer mucho, pero creo que la primer cosa que empecé a escribir como diciendo “Esto es lo mío” fue a raíz de leer “Cosmos” de Carl Sagan, me empezó a fascinar un poco esta idea de comunicación con otras civilizaciones que él plantea a raíz de análisis en esta obra de divulgación sobre radio-telescopios y empecé a escribir pequeños relatos, ni siquiera eran cuentos, pero a mí me gustaban.

Después descubrí que el propio Sagan tenía la novela de “Contacto” que es del mismo tema y eso me animó a decir: “Ah pues creo que sí hay gente que puede pensar de forma similar”, todo un mundo de comunicación, a través de este medio, que es la literatura.

Ya más grande hubo este “boom” de blogs y la posibilidad de que cualquiera pudiera publicar lo que se le antojara sin tener que pedir permiso en internet. Lo vi como una gran oportunidad para decir cualquier inquietud que tuviera.

Las más grandes que tenía en ese entonces eran sobre divulgación científica y pensamiento crítico y ahí empecé a hacer algo más formal que escribir un diario. Descubrí que había un público, alguien que te exigía hacer las cosas mejor, más legibles y de ahí empezó a surgir la inquietud de adquirir herramientas literarias para hacerlo más legible y más interesante.

–¿Cuál ha sido tu experiencia con maestros que están dentro de una línea literaria específica como la tuya?

–Ha sido sumamente enriquecedora. Internet sí es muy basto y puedes escribir todo lo que quieras, pero no vas a recibir la retroalimentación precisa y puntual que te puede dar un profesor o una comunidad de compañeros que también buscan lo mismo que tú. Independientemente de que haya más gente que tenga o no tu temática que hay gente que escribe revista o ficción o autobiográfico.

Todos están puliendo sus herramientas de tal forma que ya no ves tu texto como algo personal, sino como ves un acto de creación que está disponible para todos. Y la escuela me ha servido para tener bien clara esa idea, que el texto no soy yo, es un conjunto de letras que, por casualidad, yo hice y que está disponible para que cualquiera lo destace, lo destroce, lo comente y creo que, lo que más he aprendido es a quitarme ese ego de artista que dice: “No toques mi obra porque ésta yo la hice, es personal y nadie se meta con ella”.

Y los textos son eso, un conjunto de palabras que se pueden mejorar, todo se puede mejorar y es lo que más he aprendido ahí gracias a mis profesores y a mis compañeros, que se pueden mejorar todos los textos.

–Emite la EERG una convocatoria para publicación de libros, uno de ellos es el tuyo ¿cómo fue este proceso?

–A raíz de estos dos años que duró el diplomado, he juntado material de todos los ejercicios que dejaban los profesores y otra de las cosas que me ayudó de la escuela es a hacerme una disciplina de escribir lo más continuamente que pueda y eso ayuda a obtener material.

Los textos de este libro que se llama “El frasco de uñas”, inicialmente surgieron para otro concurso previo en el que no quedé, ni gané mención honorífica, pero sirvieron para detectar cuáles de esos textos funcionaban. Era un concurso de mini-ficciones. Ya que pasó cierto tiempo, encontré esta convocatoria de la Ricardo Garibay y me puse a ver qué textos funcionaban de la convocatoria pasada.

Me quedé con los mejores, los volví a pulir en la medida de lo posible los tallereaba con compañeros o con otros colegas escritores, incluso en otros talleres, me daban comentarios, los aplicaba y empecé a juntar material que se requería para participar en esta convocatoria, así salieron.

–¿En el libro existe un hilo conector o son historias que se pueden leer individualmente?

–Se pueden leer de manera individual. No hay un hilo conductor, son tres grandes temas a lo largo de todos los cuentos, unos son ciencia ficción, viaje en el tiempo, magia. Cuando los leí estaba viendo mucho a este autor que se llama Etgar Keret y se me pegó su estilo de weird fiction y se me pegaba su estilo, así que también hay mucho de él. Pero no hay un hilo conductor, sólo estos grandes temas: weird fiction, ciencia ficción y literatura fantástica en general.

–¿Y qué piensas de esta convocatoria que promueve la impresión de un libro?

–Creo que es un buen aliciente para los que estamos estudiando el diplomado, tener un libro individual, con títulos nuestros y que seamos los únicos autores.

Pero creo que también hace falta que este tipo de esfuerzos rebase las fronteras de las pastas, como nos decían en algunas clases del diplomado. Que el texto viva más allá del libro, como soporte, es muy bueno, te lo puedes llevar en la mochila, no necesita pila, mientras haya luz lo puedes leer muy cómodamente, pero creo que también se pueden llevar los textos a otras plataformas y ayudaría muchísimo la difusión, está internet, están los formatos electrónicos para que la gente se lo lleve a en su iPad o en su teléfono.

También está esta idea que está cada vez más caduca y que sólo se puede leer en un libro, leemos en muchos lados, en posters, en letreros en la calle, en nuestras redes sociales, estamos leyendo en todos lados y creo que un reto de las editoriales está en poder llevar los textos, que antes eran únicos para este formato llamado libro a otros formatos.

 

El diplomado de la EERG tiene la finalidad de preparar a los participantes para ejercer el oficio de escritor. Su actual enfoque se centra en alentar el proceso creativo de los estudiantes, a partir de las sesiones teóricas y prácticas, así como del contacto con escritores de amplia trayectoria.

Un fragmento de la contraportada de su libro dice: “Cuando leemos ‘El frasco de uñas’ no podemos negar la existencia de los viajes en el tiempo, la magia y los humanos con superpoderes; y es que Julián Cervantes desarrollas las historias de tal manera que el lector no podrá dudar que estos mundos fantásticos coexisten en nuestra cotidiana realidad”.