Entrevista

José Cruz Guillén

"Tibor grabado en pepita" en el MMAPO

Abril de 2018

Por: 
De la Redacción

El Museo Morelense de Arte Popular (MMAPO) exhibe actualmente en sus instalaciones la pieza del mes "Tibor grabado en pepita", del maestro artesano soy José Cruz Guillén Peña de Xochimilco, Ciudad de México. Previo a la inauguración de la pieza, la Secretaría de Cultura de Morelos tuvo la oportunidad de entrevistarlo para conocer parte de su historia en el grabado de la pepita..

José Cruz Guillén se dedica desde hace muchos años al grabado, a la técnica de la pepita, que hace muchos años era muy común y que lamentablemente en estos años está desapareciendo. Aprendió este oficio entre los 13 y 15 años, cuando su padre y tío pusieron un taller en los años sesenta, trabajo que realizaron con muchas limitaciones. Junto a sus hermanos decide estudiar Universidad Nacional Autónoma de México y: “Afortunadamente o lamentablemente, no lo sé, me dediqué más a esta técnica, que me empezó a gustar muchísimo, desde muy niño me cautivó y fue algo maravilloso, fue espléndido totalmente esta técnica y algo que me gustó que empecé a darle un auge muy diferente de lo que se venía haciendo hace años o hace siglos, ya que recordemos que esta técnica data de hace muchos años, muchos siglos”, aseguró.

–Técnica en arte popular que le fue heredado.

–Dentro de la familia empezamos a grabar, mis hermanos más grandes grababan y a mi lo que me gustó mucho es que tenía esa habilidad para maniobrar totalmente todo lo que era un vaso, una copa, una jarra, un florero; y empecé a tomar retos, en donde quería hacer cosas mejores, superar a mis hermanos por supuesto. Algo que es muy irónico, tanto mi tío, como mi padre, ellos no aprendieron, mi tío dejó este trabajo y mi papá lo siguió conservando, en este momento, si él viviera, murió hace 2 ó 3 años, no aprendió ni el 5% de lo que yo ya desarrollé; digo, todos tenemos limitaciones y lo respeté muchísimo, pero así fue esta cuestión de que yo sí le puse mucho énfasis a esta artesanía, reitero que me encantó, me gusta y me sigue gustando, soy muy feliz, sueño mucho siempre con esta artesanía.

–¿En qué momento toma la decisión de dedicarse a este quehacer artístico?

–Cuando teníamos clientes en Monterrey y en Morelia, pasó algo muy chistoso, mi papá se iba a entregar pedidos a esos lugares y yo me quedaba en las noches, y todas las noches me ponía a grabar, y es cuando me engancho totalmente con esa técnica, porque me doy cuenta que tengo esa habilidad para hacer diseños que nadie había podido hacer; empecé a hacer algunos diseños maravillosos, cuando regresaba mi padre se los enseñaba y me detenía, me paraba totalmente con toda mi creatividad porque me decía: “Nadie te va a comprar esos diseños únicos. Sigue haciendo lo clásico”, que era la pepita muy lineal, muy geométrica, y cuando empiezo a darle otro toque a esta técnica, que es todo lo garigoleado, nuevas flores, entonces mi papá reiteraba: “Es que te tardas más y eso no te lo van a pagar”, pero me engancho ahí a pesar de que mi padre me detiene a la edad de 16-17 años, pero sigo de una manera muy clandestina para seguir creando cosas únicas.

–Platíquenos sobre su materia prima del trabajo, el vidrio, ¿es pligroso?

–No, no hay peligro. De los años que llevo enseñando esta técnica o que la aprendí, no hay ningún peligro porque la piedra que se utiliza para tallar y el cristal, el vidrio, está lubricada con agua. Es una piedra redondita como con la que se afilan los cuchillos pero esta es más tersa y está lubricada con agua y no hay peligro de que si se perfora la pieza explote o se rompa y bote a la cara, no, simplemente se perfora y lógicamente por instinto uno quita la pieza, pero no hay ningún peligro; pueden ver mis manos y están limpias, jamás me he cortado ni he tenido un accidente. Todos los trabajadores que he tenido, como compañeros que yo, así los denomino, son mis compañeros de trabajo, y conste que les he enseñado a muchísimos y nunca han tenido un accidente que digan: “Me corté un dedo”, jamás, no es peligroso.

–Nos comentaba hace un momento, que también usted fabricaba vidrio

–Sí, hace algunos años puse una fábrica de vidrio soplado muy pequeñita, pero se tuvo que cerrar por algunos problemas familiares, y me dediqué totalmente al puro tallado de cristal y ahorita afortunadamente tengo muchísimo trabajo.

–Platíquenos cómo es la elaboración de una pieza como este "Tibor grabado en pepita".

–Es algo increíble que muy pocas personas lo pueden entender y ojalá que todos lo entendieran de esta manera, compro la pieza liza totalmente y sobre todo en las noches me inspiro bastante, cuando todos los compañeros se van ya a su casa hay una comunión entre la pieza y yo, de repente agarro la pieza, la toco, la palpo y hay una simbiosis, hay un diálogo de lo que quiere la pieza que yo le grabe, y empiezo a tallar con un pequeño plumón, lápiz, cómo puedo grabar algo en esta pieza y es cuando empiezo a grabarla, a diseñarla, a crear una pieza única, una obra de arte, porque así las denomino porque no hay otro igual, y es cuando salen pues piezas muy hermosas. Lamentablemente o afortunadamente, no sé cómo verlo, cuando termino la pieza, no sé, a las 2:00 ó 3:00 hrs., la dejo ahí, me retiro, voy a descansar a la casa, al otro día regreso a mi estudio y cuando llego la veo y le encuentro muchos errores, muchos detalles malos y me pregunto: “¿Qué es esto?, esto está mal” y empiezo a encontrar muchos errores y digo: “Esto no sirve, la próxima será mejor”.

–Platíquenos sobre esta obra de arte, como lo es la pepita.

–Esta técnica data de hace siglos, como lo comentaba, ya que en el siglo XVI, cuando el español Rodrigo de Espinosa desembarca en Veracruz, en Puebla funda la primera fábrica de soplado pidiendo permiso a los reyes y funda la primera fábrica de vidrio soplado en Puebla. Él empieza a formar la fábrica pero manda a traer a artesanos, sopladores de vidrio de España y dentro de esos sopladores vienen algunas personas que saben grabar el vidrio con sus técnicas, sus diseños muy diferentes a lo que ahora se le conoce como el grabado de pepita, porque recordemos que la calabaza es un fruto muy mexicano y por ende la pepita, y de ahí viene el nombre de esta artesanía ya que la pepita se forma a la fricción de lo que es la piedra circular con el acercamiento de la pieza de cristal y se van haciendo las famosas pepitas.

–¿Cuáles son los diferentes procesos para desarrollar una obra de arte?

–Primero se ve la pieza y vemos qué tipo de diseño se le puede hacer, ahí empieza uno a generar la creatividad y la inteligencia para poder hacer algo bonito en la pieza por muy insignificante que sea, siempre tiene algo interesante la pieza, empezamos a diseñar y se empieza a lo que llamamos nosotros rayar, son líneas muy delgaditas formando lo que es el ramo, en este caso la pepita. De ahí pasamos a la piedra que nos va a hacer las flores abstractas, la famosa papita y terminando todas las flores llenamos todos los puntos de las líneas, lo que le llamamos la rayada, de ahí pasamos a lo que es la hoja, esas hojitas que se ven como acostaditas, anchas, a lo angosto. Y al final, ya por adornarlo más, le ponemos unas líneas delgaditas lo que le llamamos la picada y ya, terminamos la pieza.

–¿Cuál sería una pieza “sencilla” de elaboración y cuál una compleja?

–Lo más sencillo, cuando empiezan a aprender los muchachos, es la pepita, eso es clásico, ellos empiezan a hacer la pepita, después empiezan a hacer lo que es la hoja. Pero lo más difícil es el rayado, formar los ramos, porque hay que maniobrar mucho la pieza y ellos no pueden todavía, a pesar de que tienen varios años, hacer este tipo de ramos, todos con movimiento.

–¿Cómo percibe usted el movimiento del grabado en pepita en el país?

–Lamentablemente está desapareciendo, en los años sesenta había muchísimos talleres, por todos lados había y por ende también se abarató mucho la pieza, la técnica. Todas las piezas se podían encontrar en el mercado, ahora que está desapareciendo lamentablemente, en lo personal no voy a dejar que desaparezca, ya se cobra un precio real, eso es para mi dignificante, para todos los que estamos en el gremio que se dignifique el precio y el costo de los artículos. Actualmente habemos muy pocos, me han querido contratar para dar clases. Existen dos talleres, uno en Guadalajara y otro en Guanajuato, me han buscado para que les vaya a enseñar todos los secretos, lamentablemente el tiempo no me lo permite, tengo mucho trabajo pero cuando tengo la oportunidad si he ido y les digo cómo hacer aquí, cómo hacer allá, secretos que al final no les cobro ni un quinto, no me interesa por supuesto al contrario mi objetivo y lo que me interesa es que no desaparezca la técnica, y quedan muy contentos todos porque es una labor muy altruista de mi parte para todos ellos y para que esta técnica no desaparezca.

–¿Qué está haciendo para que este tipo de arte permanezca y perdure a través de las generaciones siguientes?

–Lo más importante es que tengo que estar consciente de lo que estoy haciendo y lo estoy haciendo con mucho cariño, con mucho amor y con mucho respeto. A los muchachos que tienen entre 25 años, más o menos es el promedio, les he enseñado, y ya algunos de ellos empiezan a vender sus piezas. Ahora tengo aproximadamente ocho o nueve muchachos y pues les estoy transmitiendo todos los secretos.

–Háblenos de esta gran pieza del mes "Tibor grabado en pepita" que se exhibe en el Museo Morelense de Arte popular.

–Esta pieza es única en la actualidad, hubo cinco piezas aquí en México y yo las tuve, y todas se vendieron afortunadamente a muy buen precio, no escatimaron porque son piezas únicas, son obras de arte y me quede con esta pieza que ahora con mucho gusto se las muestro, se las enseño, se las presto, para que la luzcan también. Es una pieza muy hermosa y muy difícil de grabar por la altura, es muy grande y hay que tener mucha experiencia para que no tenga error al momento de estarla cargando y grabando, porque aquí si hay un error la pieza se va a la basura. No puede concebir que una pieza que haya tenido un error la vendan o que alguien se la lleve de los muchachos. Tengo un estudio en donde algunas piezas tienen errores, y me preguntan si se las pueden llevar y prefiero tirarlas y hacerlas pedazos, y me dicen: “No, es que está buena” y les respondo: “Si te vas a llevar algo de aquí, llévatela bien, que sea con calidad, que tengas algo en tu casa con calidad, no algo que esté defectuoso”, esa es mi filosofía: “Llévate algo que esté bien, te la regalo, pero llévatela bien”. Eso es lo que procuro y esta pieza es maravillosa, todo lo que conlleva, mucho garigoleado y garigolear en la piedra es muy muy difícil pero afortunadamente tengo la capacidad para lograr hacer esta belleza.

–¿Cómo percibe el trabajo que se está realizando en el MMAPO? Con sus exposiciones, sus encuentros de cartonería y cerería, sus concursos de arte popular y su diplomado, por mencionar algunos ejemplos.

–He comentado con el director, el maestro Enrique Rodríguez, que me parece maravilloso todo este esfuerzo que están haciendo. Y bueno, si en algo puedo apoyarlos lo haré con mucho gusto, incondicional y desinteresadamente, porque en el tiempo que tengo trabajando esta artesanía he visto muchos sinsabores, muchas denigraciones al artesano, he visto humillaciones; y afortunadamente pude lograr sacudirme esos menesteres en la vida y bueno, algo que está haciendo el Museo Morelense de Arte Popular es dignificante para toda la gente que venga, para todos los artesanos. No me canso de demostrarles mi apoyo, mi gratitud, mis felicitaciones porque no había visto en otro museo esta labor tan altruista, esta labor tan titánica de ustedes para el artesano, ya que hay muchos artesanos que están sumidos en la pobreza total y en donde se les agarra como objetos para que produzcan y se enriquezcan terceras personas, y el artesano siempre queda en la miseria y eso no es justificable en ninguna parte del mundo y todo lo que me han contado y lo que me han dicho y lo que estoy visto de este museo hermoso es ese apoyo que están ustedes logrando y llevando a cabo para el artesano. Miles de felicitaciones, miles de abrazos para todos, para todos, sin excluir a ninguno, pero de verás, mil felicitaciones, de veras les reitero todo mi apoyo, todo mi esfuerzo incondicionalmente. Aquí estaré con ustedes todas las veces que se pueda, todas las veces que me llamen estaré aquí apoyándolos.

–¿Algo más que desee agregar para concluir esta entrevista?

–Pues que todo sea un éxito, que no dejen de luchar, que sigan adelante en sus proyectos, que no aminoren, que cada día sea mayor el esfuerzo de ustedes, que no se quede nada más en el intento, que busquen por cualquier medio este objetivo que tienen tan maravilloso y lo reitero, eso es lo que les deseo, eso es lo que me gustaría ver de aquí hasta 100 años, que sigan adelante y reitero, soy muy reiterativo pero aquí estaré con ustedes, gracias.

 

El texto que acompaña la pieza del mes dice: “Su origen en México nos refiere a los palacios ornamentados con grandes espejos biselados, perfumeros y cristalería que en las cortes decoraban muros y mesas que hacían alarde de la abundancia económica de la época virreinal, al paso del tiempo este oficio fue desapareciendo paulatinamente, quedando en desuso, por la llegada de otros materiales y sustituida, hasta llegar casi a su extinción. La Dirección General de Museos y Exposiciones, a través del Museo Morelense de Arte Popular, se complace en presentar nuestra pieza del mes, reafirmando así nuestra vocación de conservar el valioso patrimonio cultural, dando prioridad a las expresiones en grave riesgo de desaparecer, como es el caso de esta excepcional pieza”.

José Cruz Guillén Peña, mexicano de nacimiento, a temprana edad al observar a su familia, desarrolla el gusto por el grabado de pepita en vidrio, convirtiéndose rápidamente en un verdadero maestro y se independiza muy joven, a partir de ese momento toma su propio camino y comienza a expandir su capacidad. Cuatro décadas de experiencia y su obra misma son la muestra de que este arte tiene aun mucho por expresar. Es un enamorado de su trabajo; cree en la necesidad de que esta artesanía de grabado a la rueda no se pierda ni se desvirtúe ante la entrada de nuevas tendencias. No solo se queda con la idea de la pepita en vidrio, pues incursiona en otros estilos y diseños dándole vida a verdaderas obras de arte talladas en vidrio y cristal. Es tal el sentimiento que manifiesta en sus creaciones que el público nacional y extranjero se maravillan de ver tales creaciones y diseños originales. La sencillez que tiene José Cruz es tal que el público que lo visita y compra sus artículos se va con entera satisfacción.

Actualmente el Museo Morelense de Arte Popular exhibe la pieza del mes "Tibor grabado en pepita" del maestro José Cruz Guillén de Xochimilco, Ciudad de México, además de las exposiciones “Concurso de Arte Popular Morelense 2013-2017”, “Rene Baltazar” y “La Ruta del Bajo Quinto”. El MMAPO se encuentra ubicado en la calle Hidalgo #239, en el Centro Histórico de Cuernavaca, y se encuentra abierto al público de manera gratuita de martes a domingo de 10:00 a 17:00 hrs.