La No Sección

Frecuencia Castalia

Encuentro con la loquera morelense, capítulo 23

Marzo de 2017

Por: 
Hernán Osorio

Frecuencia Castalia es un grupo de fusión de música tradicional mexicana, bajo la dirección de Adriana Yáñez, proyecto instrumentado con jarana, voces guitarra de son y percusiones, parte de la música tradicional de México, entrelazándose con géneros urbanos; sustentados en la lírica de un lenguaje poético a veces crítico y a veces cotidiano. Propuesta que mezcla interpretaciones de sones, corridos y boleros.

Adriana Yáñez nació en la ciudad de Cuernavaca, su padre es oriundo de Guanajuato y su mamá del Estado de México, ella y sus hermanos nacieron aquí, en Cuernavaca, toda su vida ha vivido aquí, estudió aquí y nadie de su familia se ha dedicado a la música, excepto ella y su hermano menor.

Su gusto por la música es desde muy pequeña al escuchar a su abuela cantar y cantar todo el día. En el contexto social-cultural de su familia no hubo la apertura ni la visión del interés por la música. Y fue al salir de la preparatoria que empezó a estudiar violín, un poco por accidente porque su hermano mayor que tocaba la guitarra, también en la prepa la tocó, y de hobby con otros primos, fue a México a comprarse una guitarra y regresó con un violín y le interesó mucho y se inscribió a un curso en el Centro Morelense de las Artes (CMA), estuvo un semestre y se salió, y luego regresó al CMA.

Dentro de su familia rompió un esquema que no quería, seguir con la tradición de casarse y tener hijos, por lo que decide acercarse a la música y a manifestarlo en su familia con un "quiero hacerlo", así recibió su apoyo, Adriana siente que ha tenido mucha suerte en ese sentido, porque en cuanto se decidió acababan de crear los diplomados en el CMA, y estando adentro se enamora, al no tener idea de lo que implicaba la disciplina de la música, después abren la licenciatura, de la cual forma parte. Todas sus influencias son completamente populares, boleros, rancheras, comercial, habido y por haber, y encontrarse con otro tipo de música y otra concepción le abrió todo un universo.

Hizo la carrera de Composición con Mariana Villanueva, principalmente, y a la mitad de la carrera descubrió el son jarocho de una manera accidentada, con unos amigos viaja a la Ciudad de México a un concierto de Wynton Marsalis, y después del masivo en el zócalo organizaron una fiesta con fandango, y ella sin saber qué tipo de género era, le gustó muchísimo y ya nunca más lo ha dejado le impresionó muchísimo ver a  gente muy joven tocando arriba de una tarima, cantando, bailando hasta el amanecer. Después de unos meses un maestro le comenta la idea de abrir un taller de música tradicional, en donde impartieron son jarocho, tixtleco y huasteco, y a partir de ese momento se fue encaminando. Después de entrar al taller viajó a Veracruz, incluso se fue una temporada a aquella ciudad para conocer más de la música, los personajes, aprender la música en las ranchería o los fandangos, y a la par que hacía la carrera en el CMA. Al salir de la carrera ya participa en el grupo Soca y Resoca, en donde tocaban sones jarochos, con una propia interpretación morelense, ha participando con varios grupos, como Neoplen, cuando estuvo en Veracruz trabajó en varios proyectos de son.

Como a la mitad de la carrera, empezó a trabajar en Centro Cultural Infantil La Vecindad con los niños, dando clase de lenguaje y de ensamble, paró un poco los proyectos musicales, en ese lapso empezó a escribir canciones propias y muy influenciadas con el son, aunque no tenía decidido emprender un proyecto como tal, sólo componía y tocaba aquí y allá.

–La música la traemos arraigada, es música mexicana que en algún momento la escuchamos; algunas veces las bailamos incluso en las primarias pero ¿qué es lo que te marcó esa noche de conocimiento de apertura o de aprendizaje o de gusto... qué es lo que te motivó como para decir, más allá de estas coincidencias de que también abrieron un taller o un diplomado, qué es lo que te motivó por ir por esta beta musical?

–Te llama, te enamora esta cuestión de la improvisación, pero también de la poesía y de la música, la danza, y todo reunido, dentro de un ambiente que no tenía que ver a contraposición con el escenario, ir a escuchar a alguien y solo, esto es como muy inclusivo, de alguna manera aunque no estés tocando. El hecho de estar solo de espectador, te envuelve la música tradicional, tienen una magia, es mántrica; y yo creo que eso fue lo que me jaló, no tocar tanto por la competencia, como por querer mostrar algo a alguien, sino simplemente por el hecho de hacerlo, de vivirlo, de gozarlo de hacerlo.

–Es una experiencia única tal vez en la ciudad pero también son experiencias únicas en las comunidades en donde se desarrolla, es una hermandad, son interminables los fandangos, como una sola familia, son letras también que marcan un contexto o un territorio, experiencias muy concretas. ¿Qué te dejó este tipo de experiencias dentro de la comunidad?

–Muchísimo, es una sabiduría increíble cuando escuchas lo que están cantando realmente tienen una profundidad, son conocimientos milenarios y están bien bellos. Y bueno convivir con las comunidades específicamente, pues eso, una manera diferente de ver la vida. Yo nací aquí  en esta ciudad pero finalmente no es la ciudad, también es un pueblo de alguna manera, pero ir allá a las rancherías tienen otra idea de la ciudad, de pronto ellos se sienten que no tienen nada, cuando lo tienen todo, es gente que da, es gente que te da, te da, te da y le da mucho gusto que gente joven admire y aprecie su tradición y la quiera aprender. Entonces a ellos les llena de gusto y te dan y no escatiman darte, es una experiencia bien fuerte y bien bonita.

–Platícanos de tus experiencias musicales con otros grupos y cómo es que decides conformar este proyecto de Frecuencia Castalia.

–Llegó un compañero que se llama Osiel Barrios, productor, y yo creo que él fue el que me empujó, porque escuchó mis canciones y me dijo "Yo quiero producirte un disco" En realidad fue al revés, con respecto a otras bandas, forman la banda, ensayan y luego graban el disco, y aquí fue él que llegó, escuchó mis canciones y dijo "Yo quiero hacerte un disco y me gustaría fusionarlo con esta instrumentación que es bajo eléctrico con guitarra y batería", me hizo una propuesta de una canción que es la que acabo de compartir en las redes sociales "Existiendo", y me encantó.

Tenía la cosquillita pero no se me ocurría con quién podría llevar acabo algo así, entonces llega él y me propone y yo encantada, me gustó muchísimo lo que hizo y entonces, más bien se fue armando la banda conforme fue llamando los elementos.

–Platícanos del proyecto de Frecuencia Castalia.

–Esta conformado por David Caspeta en la batería, Omar Vázquez en el bajo, en la guitarra eléctrica esta Mario Ramírez y en los clarinetes Agustín Yáñez y yo en jarana y voz.

Cuando grabamos el disco los arreglos que se hizo estaban más como fusionados con el rock, un poco con el blues, un poco con el jazz, no tanto, eso ya como que se lo impregnó más mi hermano al entrar con los clarinetes, David y Omar tienen mucha experiencia con muchos estilos y muchos géneros, con muchos grupos han tocado, entonces fue muy fácil en realidad y les gusta también la parte tradicional de la música, no lo han explorado tanto, pero les llama mucho la atención.

Hubo una vinculación muy rápida, a pesar de que no lo habíamos tocado antes, más bien se fueron poniendo las partes y siento que sí se logró un trabajo como si lo hubiéramos tocado juntos. Y al momento de ponerlo para presentaciones también ha sido muy fácil arrancar desde ahí.

En el disco las guitarras las graba Silvarrios, ya después se integra Mario y mi hermano con el clarinete y entonces con el clarinete siento que sí agarró un color muy bonito con ese aliento, y a mi me encanta, me encanta porque estoy aprendiendo muchísimo con respecto a estos nuevos géneros que también el jazz es un género que siempre me había llamado la atención pero como que no me había atrevido, entonces ahorita estoy como incursionando por en ese sentido. Y bueno, la idea es pues generar una voz propia, finalmente creo que Frecuencia Castalia soy yo, es mi proyecto de vida y pues los elementos a la mejor pueden variar pero, creo que entre la música tradicional y bueno todo mi bagaje que traigo con la música de concierto y ahora incursionando al jazz y abriéndome a otros géneros urbanos, pues creo que va a salir algo bonito.

–¿Qué sigue ahorita para Frecuencia Castalia, qué están planeando, conciertos, discos, un videoclip, qué es lo que viene para Frecuencia Castalia?

–Me acaban de entregar el máster de lo que es el disco, son ocho temas producidos por Silvarrios y Leonardo Peña y lo que sigue es mover ese material. Sí quiero hacer un videoclip, tengo ya unas composiciones nuevas que ya estarían incluidas con esta nueva instrumentación digamos y, seguir promocionando, seguir tocando, seguir creando.

–Por qué el nombre de Frecuencia Castalia?

–Algo que no mencioné, mis adorados corridos. En algún momento, hace como dos años regresando de Veracruz, de éste viaje intenso como casi un año estando allá, como que me pregunté qué pasaba con la música tradicional de mi estado, porque yo allá muy jaranera y "yo soy morelense", y conozco a Jesús Castro y le empiezo a preguntar y nos empezó a dar un taller y me encantó, Jesús Castro tiene una manera de enseñar bastante profunda, no sé, hermosa.

Y entonces me da por absorber más, las melodías se me hacen hermosas, la lírica es impresionante, es hermosa, unas estructuras y los temas cómo los maneja, se me hace también una música muy interesante. No he profundizado más porque me ha costado trabajo; de alguna manera el son jarocho está allá más abierto, ya es más natural que las personas vayan con la gente que vive allá y te enseña; aquí los corridistas sí son más herméticos y de alguna manera me ha costado la cuestión social como de yo, mujer, sola, "¿Cómo vienes aquí? a tomar unos mezcales, a cantar, ¿Qué estás loca?", sí es difícil, ha sido un poco eso.

Me pasaron mucho material, entre ellos un corrido que es un saludo de Epigmenio Pizarro que menciona las Fuentes Castalias, es un tema bien interesante porque esto dentro de la lírica del corrido es bien impresionante como una música que se supone campesina de pronto te habla de las mitologías, de la mitología griega sobre todo. Y bueno, ese me llamó mucho la atención, y me puse a investigar y se me hizo muy bonito. Y las Fuentes Castalias era donde se reunía Apolo con las musas, a crear poesía, y crear música, como una especie de fandango y así todo se enlazó. Pero Castalia sola no me gustaba y ahí como que le fui pensando, hasta que llegó.

–Ya para concluir, saliéndonos un poco del proyecto Frecuencia Castalia, ahondaste brevemente en esta participación que has tenido con los corridistas morelenses, tienes la fortuna de conocer a grandes maestros, algunos que desafortunadamente se han ido, otros grandes maestros; una generación como la de Jesús Peredo, que trata de rescatar a través de la investigación, a través del canto, a través de la construcción de nuevas formas. Otra generación que viene, como lo mencionabas con Jesús Castro, los hermanos Castro, otros jóvenes que vienen emergiendo. Platícanos un poco de esta experiencia sobre el rescate del corrido morelense.

–He tenido la dicha de conocer a todas estas personas, de hecho en mi trayecto por este proyecto de corridos los conocí. También es penoso saber que ya muchos han muerto y también da gusto saber que jóvenes como Francisco Ocampo y Daniel Montes están como retomando, ellos que son tan jóvenes y que están haciendo como un trabajo también de difusión y de acercamiento a más jóvenes para que mantenga viva esta tradición, que no es nada fácil porque sí son estructuras bien complejas y también como escucha es difícil, de pronto no mucha gente se atreve a quedarse a escuchar un corrido completo. Pero es bien interesante, estoy muy contenta y muy agradecida de haber conocido a Jesús Peredo, está lleno de conocimiento; y todas estas personas que pues sí da mucha tristeza y es muy difícil también porque ves como se van muriendo. Se acaba de morir Catalina Castelo.

–Precisamente Catalina estuvo en el concierto de éste Encuentro de Corridistas Morelenses, Jesús Peredo le hizo un pequeño homenaje, se paró y a los pocos meses fallece esta creadora de los bajo quintos, que precisamente era la única que hacía y reparaba bajo quintos.

–Ella me hizo mi bajo quinto, el que tengo, y la conocí por Jesús Peredo y Jesús Castro que me la recomendaron y ella como única heredera y como con esta cuestión hermética de no dejar pasar, yo por ser una “recomendada”. Y eso es triste, porque tal vez hablar del hubiera es bueno y es complicado pero tal vez sí hubiera habido más gente inmersa, sí hubiera empezado a abrirse más, y ella también, porque era bastante hermética con respecto a eso y a sus bajo quintos y a sus mandolinas. Toda la música tradicional tiene que evolucionar o tiende a evolucionar naturalmente y para esto también es necesario que nuevas gentes y nuevas personalidades se vayan involucrando en esta tradición. Yo creo que sí es necesario echarse un clavado mucha más gente y de ahí va a empezar a surgir ideas para rescatar el corrido como dices, tal vez sí en un camino de la tradición, porque siempre lo hay y lo tiene que haber para que haya un equilibrio pero también en el camino de la fusión.

–¿Cuentan con redes sociales para ponerse en contacto con ustedes o para escuchar su propuesta musical?

–En Facebook y SounCloud como Frecuencia Castalia. No estoy segura si voy a hacer una presentación del disco como tal, porque no estoy segura de querer maquilarlo ahora. Me gustaría más como distribuirlo y que esté sonando, subirlo a la red y que esté accesible para todos. Les dejamos unas fechas de conciertos: el miércoles 8 de marzo en L’arrosoir d’Arthur, en un evento llamado Mujeres Creando, compartiendo escenario con Cloe Varagnolo de Luna Turchese y Jessica Hamed, a las 19.00 hrs, entrada gratuita; el 17 de marzo en La Maga Café a las 20:30 con cooperación voluntaria consciente; el 18 de marzo en el Centro Cultural “El Amate” en el Parque Chapultepec en el marco de la exposición "Revolver místico para renacer en la maternidad" a las 16:00hrs. entrada gratuita; y el 31 de marzo en el Mango, Campesinos 7, Tepoztlán, con una cooperación de $40.00 pesos.