Entrevista

Efraím Blanco

La nave eterna

Febrero de 2018

Por: 
De la Redacción

Efraím Blanco es escritor, editor y diseñador. Es alguien que ha intentado meterse de lleno en el quehacer literario desde hace algunos años, son 10 años en los que lleva escribiendo constantemente, produciendo cuento y poesía y desde hace 6 años conformó la editorial independiente “Lengua de Diablo” y, a través de todo quehacer redondo y literario, trata de meterse en lo que más le gusta, las letras, los libros, la lectura, descubrir nuevos autores y crear sus propios mundos. En entrevista para la Cartelera Cultural nos comparte parte de su mundo literario y de su más reciente publicación, “La nave eterna”, libro que presentará el próximo viernes 16 de febrero en la Sala Manuel M. Ponce, del Centro Cultural Jardín Borda.

–¿Por qué apostarle a la literatura como una forma de vida?

–Creo que la literatura es una de las grandes posibilidades que tenemos, la palabra escrita, no sólo para generar cambio personal, sino para generar cambio en el mundo. Ha sido siempre la palabra escrita lo que nos ha impulsado, lo que ha impulsado la ciencia, lo que ha impulsado cualquier otro fenómeno artístico del mundo, obviamente, combinándose con otros quehaceres, pero creo que la literatura es todavía el único resquicio libre que nos queda, la única posibilidad que uno puede crear, hacer y decir, prácticamente, lo que quiera.

En la literatura se pueden crear mundos, se pueden crear personajes, se puede crear lo que uno siempre ha imaginado e invitar a la gente a compartirlo.

–“La nave eterna” contiene 27 cuentos en donde abordas diferentes temas, diversas naves que tienen un sinfín de historias y finales.

–Es una colección de cuentos, sobre todo, del género fantástico, en este género también se mezcla un poco la ciencia ficción y, como mencionas, a veces un poquito de literatura un poco más dura. Creo que, finalmente, la idea es que fuera un trabajo más lúdico. La intención de “La nave eterna” es que van estos cuentos en lo que cabe todo.

La nave es precisamente este objeto al que no podemos determinar cómo es, cuál es la forma, si es un barquito de papel, si es una nave metálica, si es un cohete, si es un OVNI. La nave es este objeto que simboliza un poquito el escape de las cosas. Por eso creo que a través de los cuentos hay personajes que buscan escapar de su realidad. El primero, justamente, es algo de lo que se entremezcla mucho en mis narraciones que son la migración, la migración constante, el cambio, el buscar alternativas, abrir puertas donde no hay y siempre se trata de eso, de estar buscando alternativas, de estar buscando el momento propicio para escaparse de lo común, de lo regular, de las rutinas diarias y creo que la nave es precisamente lo que busca uno a veces que la vida haya un cambio.

A todos nos llega un momento de la nave, a todos nos llega un momento de una migración, un cambio. Y, más o menos, de eso trata, sobre todo, que en estos cuentos que son de género fantástico puede existir, prácticamente, todo. Se trata de que el lector acepte este nuevo mundo que yo lo propongo y se meta de lleno en cuentos en los que puede aparecer cualquier cosa.

–En esta serie de cuentos muestras reminicencias personales como una familia como la que actualmente cuentas, una calle reconocida de Cuernavaca, juegas con la línea del tiempo, incluso aparece tu inconfundible vocho amarillo.

–Muchas de ellas tienen que ver, precisamente, con la idea de que el lector se escape de una realidad inmediata, puede ser al futuro, puede ser al pasado, hay cuentos en donde el tiempo está un poquito mezclado y los potenciales personajes pueden ser viajeros del tiempo, viajeros interestelares, pero a la vez, la idea de todos estos cuentos y, como ha sido siempre muy narrativa, es que tengan un cierto dejo local, que la gente no deje de ubicarlos en una realidad en la que pueda entenderlos.

Siempre hay que partir, creo yo, en la narrativa breve de cosas con la que la gente se pueda identificar, como mencionas tú, a veces un vocho o una pequeña nave, un cohete, con lo que uno sepa es realidad, que existen, pero, a la vez, a través de ellos, puedes llegar a otras historias, a otros mundos y creo que, justamente, esa es la idea de poder a atrapar al lector. Con cosas que él o ella entiendan, que lo capten, que digan: “Esto lo conozco”, “Esto lo entiendo” y, a la vez, “El autor me propone algo completamente distinto que no me esperaba”.

–¿Por qué el título de “La nave eterna”?

–Batallamos mucho con los títulos, no era el título original, pero creo que, finalmente, dio más la idea de lo que es todo el libro, de lo que toda la historia se entrelaza un poquito entre ellas y la nave es como el hilo central y, el hecho de que sea como una nave que nunca se detiene, que nunca para, que está en todos lados, la idea de la eternidad le quedó bastante bien y fue el que decidimos al final.

–El equipo que está “detrás” de “La nave eterna”, incluyendo a la ilustradora, a la correctora de estilo y a la editorial independiente y morelense “Acá las Letras Ediciones”, son jóvenes ¿por qué apostarle a este tipo de propuestas innovadoras?

–Creo que es importante apostarle primero a los proyectos independientes, en este caso, como dices, “Acá las Letras Ediciones” una editorial que lleva tal vez más o menos 10 años luchando por posicionarse y que no siempre es fácil, los autores siempre estamos buscando publicar en editoriales ya establecidas, editoriales de renombre, en distribuidoras grandes, pero creo que vale la pena también voltear y ver a lo que está empujando y lo que hace girar el círculo literario y local.

En este caso “Acá las Letras Ediciones” lleva años trabajando en Cuautla principalmente y también ha rescatado muchos autores jóvenes. A mí me interesaba muchísimo trabajar con Ricardo Arce –quien coordina “Acá las letras”– sobre todo porque tiene mucha pasión en relanzar esta editorial y con “La nave eterna” lo logramos, en donde combina, como tú dices, un equipo, no solamente mis cuentos como autor, sino el trabajo editorial que hay atrás de Arce, toda la revisión con Melissa, lo que hicieron las dos distintas diseñadoras, hermanas, las dos trabajaron en cosas muy diferentes, una la portada y la otra el diseño de interiores.

Se juega con una propuesta muy fresca, nueva, con colores fuertes, en donde los epígrafes toman un papel importante, la música que hay a través de la nave se pone fuerte, se pone en tipografía grande, no se esconde y queda como para que el autor vea exactamente lo que se va a encontrar.

Me pareció muy interesante trabajar con ellos y creo que se trata de impulsarnos entre todos, en no quedar, no solamente decir: “Yo voy por mi camino”, sino que, en ese camino, vamos todos juntos, a mí me parece que es la mejor manera.

–¿En dónde se puede conseguir el libro impreso? ¿cuenta con edición digital?

–Sí, se lanzó en los dos formatos, el físico y ya se lanzó también una versión digital que está disponible en Amazon a todo el mundo y, obviamente la idea de que le pueda llegar a cuantas más personas sea posible. Normalmente, la distribución ahorita está siendo por internet, hay una página que es acalaletras.com y tienen una tienda virtual en la que ya se vende este libro y se envía a todo el país y obviamente el libro físico en presentaciones, ferias del libro, museos, como en el Museo Morelense de Arte Popular, lo tienen disponible a la venta.

–¿Tu proyecto “La lengua de diablo” también lo tiene disponible?

–Solamente en “Acá las letras”, en este caso estoy como autor en este proyecto. Cuando participamos en ferias estamos todos juntos, vamos con la Secretaría de Cultura de Morleos a Minería y estamos en el mismo stand. Pero la distribución, la venta y todo lo maneja directamente “Acá las letras”.

–¿Puntos fijos de venta?

–En Cuernavaca solamente hay un punto fijo, el Museo Morelense de Arte Popular –Calle Hidalgo, Centro Histórico– y se está trabajando en un par más, va a estar pronto en librerías Gandhi, por internet o directamente conmigo o con el editor Ricardo Arce.

–¿Algo más que desees agregar para concluir esta entrevista?

–Invitar a la gente a que conozca este libro, a que conozca “Acá las letras”, que conozca el trabajo de los autores locales, de los autores morelenses o radicados en Morelos, que muchas veces uno puede pensar que estamos un poquito aislados del movimiento literario del país, pero es un sentido un poco falso porque hay mucha gente aquí de renombre incluso, muchísimos autores que ganan premios nacionales, premios internacionales, poetas premiadas, poetas premiados. Es decir, hay un mundo literario en Morelos muy importante y ojalá lo conozca cada vez más la gente.

 

"La Nave Eterna", el más reciente libro de Efraím Blanco se presentará este próximo viernes 16 de febrero de 2018 a las 18:00 hrs, en la Sala Manuel M. Ponce del Centro Cultural Jardín Borda, con entrada gratuita, en dicha actividad literaria participarán Citlali Ferrer, Gustavo de Paredes, Ricardo Arce y el autor. La ilustración de portada es de Mariana Avilés Cano, la revisión de textos fue de Melissa Urrutia, el diseño de la colección de Rosario Avilés Cano y con la dirección editorial de Ricardo Arce.

Efraím Blanco (1974) es poeta y cuentista morelense. Egresado del Diplomado en Creación literaria de la Escuela de Escritores Ricardo Garibay del Estado de Morelos. Estudió Letras Hispánicas en el CIDHEM. Sus poemas y cuentos aparecen en diversas antologías. Forma parte del comité editorial de la revista “Guardaletras”. Es fundador y director de la editorial independiente Lengua de Diablo. En 2012 obtuvo el Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola por su libro “Dios en un Volkswagen amarillo”, autor también de los libros “¿Cómo viajan los duendes?”, “Esos malditos zombis” y “Estos pequeños monstruos”.

“Acá las letras” es una editorial independiente, fundada en el año de 2008 en el estado de Morelos, cuyo objetivo es dar a conocer las propuestas literarias más relevantes, irreverentes o innovadores que se desarrollan en el estado de Morelos y en el interior de la república. Tiene como misión crear una plataforma para los poetas, narradores, ensayistas, ficcionarios, sucios, lúdicos e imaginantes escritores e ilustradores, para que de ella se avienten al abismo de las letras, autores kamikazes de una editorial suicida y como tales, propiciar esa necesidad de aventurar al lector en una suerte de gozo por el sacrificio, a sabiendas que no se puede hacer otra cosa. Y como visión tiene conllevar el intento de la innovación con la palabra y el diálogo. La vanidad que acompaña al lector con el escritor, el atrevimiento por la originalidad y el capricho. Nos gusta pensar que el oficio editorial no debe conformarse con la búsqueda de buen material para ofrecer a sus lectores, tiene una obligación más allá de los presupuestos para mil ejemplares o los signos de puntuación bien colocados. Su visión entonces es la reinvención constante del oficio; que debería comenzar, por un replanteamiento de la forma en que se buscan y promueven sus autores, hasta llegar a una renovación de la manera en que se publica la obra.