Entrevista

Eduardo Oyervides

Escuela de Escritores Ricardo Garibay (EERG)

Mayo de 2018

Por: 
De la Redacción

El pasado viernes 18 de mayo en las instalaciones del Cine Morelos, fue presentada la colección de la Escuela de Escritores Ricardo Garibay (EERG), coordinada por el Fondo Editorial del Estado de Morelos (FEDEM), conformada por tres libros: “Un día para acabar con todo", de Gustavo Paredes, "El deseo obstinado", de Eduardo Oyervides y "El frasco de uñas", de Julián Cervantes. Colección que fue producto de una convocatoria a egresados y a estudiantes que estuvieran por concluir el diplomado en Creación Literaria de la EERG. En entrevista para la Secretaría de Cultura de Morelos, Eduardo Oyervides nos comparte parte de su quehacer literario así como detalles de su más reciente libro.

Eduardo Oyervides es estudiante en Letras Hispánicas, en la Facultad de Humanidades en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Reconoce que su gusto por las letras se dio  por contagio, por sus amigos: “Llegué muy tarde a la literatura, llegué en preparatoria, casi a los 18 años por un contagio sentimental por parte de amigos. Me prestaban cosas que ellos escribían, a mí me gustaban y decía: ‘También puedo hacer esto, puedo hacer sentir a otras personas lo que mi amigo me está haciendo sentir con lo que me da a leer’”. Se puso a escribir en hojas de cuaderno en la escuela, mientras no ponía atención los maestros, escribía cosas que sentía o que veía y sus amigos le comentaron: “Nosotros vemos en ti un camino de escritor”, y asegura: “Hasta ese momento no sabía qué era un escritor o un libro, no sabía qué era una estructura o un cuento, no tenía la menor idea. Y fue por una brusca decisión, al salir de la prepa, que teníamos que elegir una carrera me dijeron: ‘Vete a letras’ cuando había aplicado para Artes porque también dibujaba y cuando estábamos cambiando la pre-ficha me preguntan: ‘¿Quieres cambiarte, estás seguro?’, y dije: ‘Ponme en letras’”, me metí y empecé a aprender varias cosas, ver estructuras y me seguí. Te digo que fue por contagio, porque mis amigos me empezaron a empujar y dije: ‘Bueno, puede ser que tengan razón’”.

–¿Cómo percibes estos esfuerzos, como la Facultad de Humanidades de la UAEM, del Centro Morelense de las Artes o la misma Secretaría de Cultura de Morelos que ayudan a jóvenes a desarrollarse en el ámbito literario?

–Me parece interesante y, bueno, gracias a la Escuela de Escritores Ricardo Garibay estoy aquí. Ahora que estoy más metido en este medio de la literatura, antes no conocía escritores porque no estaba metido en el mundo literario, así que, a partir de que existen estos apoyos que mencionas, empecé a conocer lo que estaban haciendo otras personas y me parece fabuloso que sea apoyado, desarrollado y que puedan trabajar en ello.

En mi caso, venir de una familia que no lee, soy la oveja negra de la familia, además de que vamos al día con la comida o las cosas de la casa. Entonces, es muy complicado para alguien con ese ámbito social meterse a este mundo que requiere tiempo, dinero y estar todo el día pensando en literatura y haciéndola. Para mí es complicado hacer entender esa parte social y familiar que también hay otro mundo que me está exigiendo.

Entonces, la Ricardo Garibay, la Secretaría de Cultura y gente del medio literario que nos ha apoyado, a mí me ha ayudado mucho, como decir: “No estás solo, te puedo ayudar. Vente con nosotros”. Eso ha apremiado la relación que llevo con mi familia y con la sociedad que me rodea porque me dicen que ven que voy a ciertos lados y conozco a cierta gente, pero ellos ven un tipo de movimiento y dicen: “Bueno, lo que estás haciendo es importante” y ahora, con la publicación del libro, creo que un poco más.

–¿Cómo nace tu idea del libro y por qué decides meterla a esta convocatoria.

–Los cuentos del libro los comencé a escribir por el 2014 y quizás porque no tengo ni 25, pero no soy de los escritores que se plantean un tema y de ahí desarrollan muchos cuentos. Estos cuentos fueron iniciativa de propios móviles que veía en mi vida, sobre todo el deseo, por eso se llama "El deseo obstinado", el deseo, para mí, es el móvil que está en todo y todo el tiempo está moviendo a la gente a hacer muchas cosas, sobre todo, a hacer cosas que, socialmente, está establecido.

Entonces, empecé a escribir a partir de mis propios deseos, del deseo de otras personas y muy encaminado a lo sexual. Hablaba con mis amigos y les decía que deberíamos poder hablar en la sobremesa sobre el sexo, libremente. Esa idea fue la que me movió a escribir esos cuentos, porque todas las escenas tienen o se habla sobre el sexo.

Así que empecé a escribir esos cuentos. Ya después me di cuenta de que había parejas que tenían ciertas cosas en común como un autodescubrimiento sexual o compartían ciertas filias. Y eso fue juntando los cuentos.

Cuando vi la convocatoria, no había terminado la correción del libro, así que le metí en una escena vacaciones de verano, donde terminé la escuela sin ningún pendiente, todos los días estaba releyéndolo junto con mis siete mejores amigos y me dieron comentarios y empecé a corregir otras cosas que no había visto. Así se fueron modificando.

Había unos publicados en revistas, así que unos amigos ya los habían leído y me dijeron: “Esto no se parece a lo que había leído”, porque se modificaron. Y, bueno, lo envié y fue una gran sorpresa saber que ganó a pesar del cariño que le tengo a los cuentos.

–¿Qué opinas sobre el libro impreso? Que para algunas personas ya está en decadencia.

–Creo que no, conozco mucha gente que ama tener buenas ediciones de libros, de tapa dura, con una ilustración bonita. Quedé fascinado con la edición del libro, a pesar de que estuve pregunte y pregunte cómo iba y presionándolos. Creo que la espera valió la pena, me gustó bastante. Una vez le confesé a alguien que toda la semana, desde que me lo dieron, estuve con él y lo releía porque no podía soltarlo. Me gustó bastante.

Entonces, creo que ese amor que le profeso a mi propio libro y a cualquier otro, una vez mi madre me dijo: “Nada más te falta dormir con el libro” y es que es tan bonita la edición y sentirlo cerca. Y creo que esa cercanía, no se puede hacer con un libro digital a menos de que traigas tu laptop o tu iPad todo el tiempo o tenerlo en la mochila. Luego lo meto en la chamarra, por ejemplo, y también, el tenerlo cerca, es una forma de no sentirse solo. Así que por eso creo que no va a desaparecer, porque todavía habemos románticos que no podemos despegarnos del libro.

–¿Qué esperas de “El deseo obstinado” en los lectores?

–Una cosa fundamental es que no se queden quietos, o sea, que les cause lo que sea, sobre todo carcajadas porque eso es lo que a mí me motivó a escribirlos. Cuando lo escribía, me reía mucho de mí mismo y de los personajes.

Y creo que ese es el factor del libro, es para entretenerse, para reírse, para pasársela bien y olvidarse de que tienen que ir al trabajo al otro día o de que van en la ruta hacia el trabajo. Incluso es un libro de cuentos cortos que se puede leer fácil de aquí a la universidad y creo que eso me parece fascinante.

Así que, quien lea libros, tiene que tener muy en claro que es un libro para reírse, más allá de querer hacer enojar a la gente moralmente bien es un libro para reír. Entonces, es para que se queden con un buen rato y con una buena carcajada.

 

El diplomado de la EERG tiene la finalidad de preparar a los participantes para ejercer el oficio de escritor. Su actual enfoque se centra en alentar el proceso creativo de los estudiantes, a partir de las sesiones teóricas y prácticas, así como del contacto con escritores de amplia trayectoria.

Un fragmento de la contraportada de su libro dice: “Eduardo Oyervides nos entrega un libro audaz que no dejará a nadie indiferente, divertidos, ácidos y por momentos terribles, estos cuentos se obstinan en obtener del lector una jugosa recompensa: la risa, el rubor o la franca añoranza”.