Entrevista

Carlos Somonte

Punk´s Not Dead

Agosto de 2018

Por: 
De la Redacción

El pasado sábado 21 de julio en las instalaciones del Centro Cultural Jardín Borda fue inaugurada la exposición fotográfica “Punk’s not dead. Carlos Somonte”. En entrevista para la Secretaría de Cultura de Morelos, el biologo marino y fotógrafo, Carlos Somonte, nos comparte parte de su devenir profesional, en el ámbito fotográfico y cinematográfico, también aborda su experiencia con el movimiento punk en Europa y México –tema central de su más reciente exposición en Cuernavaca–, así como su importante participación con bandas mexicanas.

–Naciste en el siglo pasado, en la era analoga y de muchos cambios sociales, hoy en día inmersos en un momento digital ¿Quién es Carlos Somonte?

–Como bien dices soy de la mitad del siglo pasado, soy de una generación interesante, no necesariamente por mi caso personal sino por muchos amigos y amigas artistas que son de más o menos estos años, porque nos tocan épocas muy interesantes y muy intensas, después de un lapso como de aguas calmas en donde no pasaba nada porque el gobierno no dejaba que sucedieran cosas, no dejaban que sucedieran conciertos, había mucha represión y pocos resultados, pero los ochenta creo que es un destape en mucho sentido, es una época de transición fundamental donde se establecen cánones muy importantes muchos de ellos basados en la cultura punk, la cultura punk no es nada más un chavo con mohawk, es cine, literatura, pintura y fotografía. La cultura punk permea y surge justamente en los años que yo viví en Londres, como surgen los movimientos que reaccionan o que se enfrentan a sistemas en este caso Margaret Thatcher que particularmente le pegó muchísimo en la clase obrera, la clase trabajadora, a la cultura, pero todo eso hace que en esos años en Londres viva una fiebre de personajes, tanto individuales como en tribus, que se manifiestan con un arte muy potente en todo sentido, en el cine en la literatura, en el diseño, las revistas de Fred y FaceID, una serie de propuestas estéticas fundamentales, que siguen teniendo vigencia incluso hoy por hoy y que establece un nuevo orden de las cosas.

En aquel entonces los punks reaccionaron al sistema de autoritarismo de Margaret Thatcher, radicales, de barrio realmente. Es un movimiento que emana de los barrios obreros y también ahí emanan muchísimas tribus urbanas en aquel entonces podemos hablar de los punks, teddy boys, rockers, headbangers, metals, infinitas tribus, todas proponiendo su propio orden de las cosas pero mas o menos todas moviéndose paralelamente en una propuesta y con una bandera, skinheads, pero estos eran de la parte reaccionaria, la parte del national front of british movement, que por supuesto eran bronca segura con todos aquellos que pensamos en no aceptar de ninguna manera el totalitarismo ni el fascismo, ni la reacción.

Regreso a México muy influenciado con eso y pensaba estar muy seguro que México iba a tener un lugar preponderante en este movimiento, lo de Margaret Thatcher fue en esas épocas, aquí pues no paraba de suceder eso, de castigar la cultura, no permitir conciertos, la represión, etc. y efectivamente cuando llegó a México, me tengo que ir y meter a buscar a los barrios y tocadas a este movimiento punk de México, y me encuentro con un muy genuino movimiento en México, con gente muy importante, con las banderas muy en alto y que se daba en muchísimas clases sociales también, lo que se compartía era esta bandera de reaccionar hacia lo establecido, hacia la represión, hacia todo lo que cuarteaba tu derecho a expresarte en la manera en que quisieras, ya sea por medio de la música, por medio de la literatura, por medio del performance.

Me voy hacia el centro de la ciudad, donde contacto con gente de aquellas épocas, con Aldo Flores, con el Salón de los Aztecas, con la gente de Licenciado Verdad, que básicamente son pintores Eloy Tarcisio y Santiago Rebolledo, mi querida amiga María Guerra que ya murió, Dominique Licois, Vicente Rojo, Mario Rangel que también ya murió, y yo, formamos un grupo de performance llamado La Dirección. Todo eso era parte fundamental de una cuestión muy radical por parte de los que en aquel entonces estábamos chavos y con muchas ganas de hacer y proponer cosas, una vivencia muy intensa, en todo lo que es el centro de la ciudad, por considerarlo una maravilla de experimento urbano, bares clandestinos, tocadas fuera de la ciudad en lugares muy remotos, en las que se reunían ahí toda la banda, cosa que también documente, y la presencia increíble del espacio El Chopo que es un espacio que sigue vivo como el punk, que no morirá, como el punk mismo y en donde en aquel entonces, como ahora pero en aquel entonces, con mucho más riesgo de ser perseguidos o reprimidos por la policía que está siempre alrededor de las calles de El Chopo, este lugar era una isla dentro de un oasis, dentro de lo permisivo y la tolerancia, podrías ver parejas gay, veías todo el mundo de la música ahí reunido, entonces lo cuál era pues armonía, no importaba que unos estuvieran en el punk u otros en el metal; era una isla donde realmente en aquel entonces los delincuentes éramos nosotros, no pasaban tantas cosas como ahorita, y tener aretes o el pelo largo o pintarlo era motivo de represión y creo que no tenían mucho que hacer los policías de aquel entonces, más que estar todo el día encima de uno, que éramos pues nada, simplemente teníamos la edad y las ganas y no cometimos ningún otro ilícito mayor.

En El Chopo contacto con gente fundamental y con bares alternativos, con Claudia Lizalde en el Tutti Frutti, Brisa, Dani que ahora sigue teniendo su lugar de piercing en Insurgentes que se llama Wakantanka. Y ahí voy a ver las primeras tocadas de las bandas, de alguna manera me inicio en la fotografía como muchos grupos que empezaban a mostrarse a un público, en aquel entonces un escaso público que llegaba a estos lugares lejanos a escucharlos al Sabrosón, Tutti Frutti y a los hoyos funkies donde los carteles de música eran muy eclécticos, tenías a El TRI, a Cecilia Toussaint y a Tóxico; había un cartel variopinto de bandas, eran unos galerones a las afueras de la ciudad y eran los pocos lugares en donde podías ir a oír música y en donde la banda podría abrir un poco la olla de presión, por medio del slam, la música y la catarsis.

También por la parte del sur de la ciudad estaba el Look, que también fue muy emblemático donde fotografié a varias bandas empezaba como fotógrafo, estas bandas como puede ser La Maldita Vecindad y Caifanes despuntaban y éramos amigos, somos amigos todavía de toda la vida, uno como fotógrafo y ellos como músicos empezamos a colaborar juntos, y esto es parte de la exposición, pues tiene todas estas partes de las tocadas de La Maldita, Caifanes, El Tri en donde Lora se ve chavo y bueno el respetable público que era bastante candela, bastante intenso. Compartía con ellos una estética en el vestir y en la música y fueron pasaportes que pudieron entrar al barrio y a pesar de que iba con dos cámaras Nikon F3 y con flashes arriba, nunca paso nada mayor más que algunos golpes y corretizas pero nada grabe; lo que uno espera cuando estás metido con un hoyo funky, pues que la banda está alborotada y pasan cosas, nunca pasó nada que lamentar y eso me permitió hacer un archivo que realmente lo tenía, como tengo tanto otro material en el mundo analógico en mis carpetas, con los negativos, etc. y que creo que muy hábilmente Sole Naro lo percibe sin haber visto ninguna imagen, de repente subo una foto a la compu justamente fotografiando a Caifanes y se le ocurre que es probable que tenga más cosas, no lo tenía clarísimo y me eché un clavado a mis cientos de negativos de esa época, y encontré todo este material que particularmente a Sole Naro le interesó mucho para formar parte del archivo del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), y adquiere esta colección que vamos a ver. La exposición que se presentará en el Centro Cultural Jardín Borda tiene otros divertimentos visuales añadidos y ahorita voy a añadir unos cuantos más para un vídeo para una proyección en loop, con pocos punks de Londres. Por medio de los comentarios de Sol Naro encuentro mucho material que hoy forma parte del MUAC.

–¿Te imaginabas que todo este registro se iba a convertir en este gran archivo de estos movimientos juveniles y/o sociales?

–Nunca lo pensé así, soy un apasionado de la foto, uno fotografía y se le llena el corazón de energía y de nervios cuando sabes que tienes algo, pero bueno lo revelas con todo cuidado a 20 grados, agitación continua, 11 minutos, Microdol, 1 a 1, la técnica que aprendí en Londres fue muy depurada, maestro en Londres era del Grupo F/64, compañero de Ansel Adams, Roy Flan y fue mi maestro durante cuatro años, las clases y la carrera de estudios fotográficos, era una carrera en serio, una carrera científica, en donde veías matemáticas, física, óptica, fórmulas, sistemas de zonas, muy científica y técnica, simplemente me gustó mucho.

Regresando a México, con toda esta actitud punk, decido darle la vuelta incluso a los procesados, me pongo a trabajar un proceso que se llama cross process que es justo lo que Kodak no recomendaba, empiezo a revelar de maneras distintas, por supuesto no habían computadoras, entonces descubren el proceso cruzado, una manera de lavar las pieles sin perder contrastes y hacer cosas que hoy por hoy emulan las computadoras, pero eso habría que hacerlo con una técnica muy depurada porque la transparencia, su procesado es L6 más nada, y ese es el procesado que Kodak recomienda, pero si tu agarras esa transparencia y la negativizas en 11,41 ya estás haciendo este cross; tenía un acordeón de cuanto debía sobreexponer en toma una transparencia, cómo debería de mandarla a negativizar, como la cruzaba, cada rollo obedecía a un más medio, más dos tercios, más uno, menos medio, según el rollo que fuera, y con todo eso logré dominar, y lo agradezco mucho a los cuatro años de estudios fotográficos, porque es fundamental aprender una técnica para después jugar con ella, ya la trae uno dentro y ya te puedes permitir y entender lo que estás haciendo.

Los procesos cruzados eran una maravilla y era también muy punk y muy irreverente en el mundo del purismo fotográfico mexicano, me gustó la actitud punk, entre más te des cuenta de que estás despertando coraje o reacciones, más satisfecho te sientes, es ahí donde adquiero mi cámara de plástico que es una gran irreverencia, me ganó el mejor portafolio para los premios Nikon y el premio consistía en dos semanas en unos talleres muy importantes de aquella época que se llaman los talleres de Maine en el norte de EE.UU. en el estado de Maine, Rockport, este pueblito reunía las autoridades fotográficas de todo el mundo en diversos campos en la fotografía documental, había gente, Arnold Newman, gente en moda, en fin eran unos grandes fotógrafos que tuve oportunidad de asistir a talleres porque me gané este premio, porque de otra suerte pues no lo hubiera podido pagar, pero ahí me topo con una camarita de plástico de 3 dólares, La Diana, con la cuál empiezo a trabajar inmediatamente que también era una total irreverencia para mi purismo y la tradición fotográfica mexicana porque una cámara con óptica de plástico, pero paradójicamente utiliza un rollo 120 profesional, y aparece el negativo completo, es como muy grosera, se le mete la luz por todos lados, es una cámara que use durante muchos años para mi trabajo profesional e imprimía fotos muy grandes, que también daban de qué hablar, pero como nunca le entre a becas, digo la gente por ahí sabía que vivía de mi oficio fotográfico y la verdad de repente me sentía como un poco despreciado, pero bueno, no tenía de otra más que trabajar, entonces habría que hacer el trabajo sucio de las agencias horrorosas, pero no tenía ni papás ricos ni el camino para obtener becas como tantos colegas que encontraron una mina de oro, y cuando lo intentaba pues me regresaban y dije: “Pinche estado, nunca más, chinguen a su madre”.

Pero también opté por vivir mi vida por mi lado y no pedirle apoyo a nadie, porque las dos veces que lo he intentado y eso pues no, y he oído que el asunto de que yo haya hecho fotografías para el pop y cosas así, hace un poco, ya no tanto, ya me lo reconocen más pero en su momento también me veían así medio de lado y pues yo también a ellos.

Nunca me paré por nada ni por nadie. Hoy por hoy esta muestra me gusta mucho, porque de alguna manera es una muestra que es como mi biografía personal, un poco desde el punto en el que decidí ser fotógrafo que es cuando termino la carrera de Biología Marina y decido irme a la semana a Londres a estudiar fotografía y ahí, a partir de ahí empiezo a ser fotógrafo porque sigo manteniendo esas fotos con mucho gusto y de hecho en aquel entonces con fotos de mi primer año en Londres gané la segunda Bienal de fotografía en el ‘82 junto con Gerardo Suter, Yolanda Andrade y creo que Graciel Iturbide, creo que se dieron cuatro premios de adquisición en aquel entonces. Desde ahí empiezo a armar mi archivo fotográfico, y cuando me compro en Rockport, Maine, la cámara, ahí le pongo un rollo, y de ahí me traigo fotos que ahorita están en la exposición, un par de ellas por lo menos, las que tiene cabida por el tema.

Tomar conciencia de que uno es fotógrafo y nada más que fotógrafo eso siempre fue una potente luz, sin quererte decir que no viví como todos nosotros frustraciones e intentos fallidos, prueba/error, ardua carrera a los que nos formamos en el mundo análogo, pero también nos dio mucho tesón y nos dio la pauta para hacer las cosas con conocimiento de causa para obtener los resultados que tienes, me gusta mucho mi pasado, me gusta mucho esta exposición porque si la siento biográfica, si siento que el Carlos que hoy soy surge de ahí, viene de ahí, se forma ahí y que de alguna manera sigo siendo el mismo, 30 años después o no sé cuántos, muchísimos.

–¿Cómo transgredir esa intimidad de ese movimiento, de esos personajes, reflejadas en estas fotos de tu exposición?

–Opté por aproximarse con los grandes, con los líderes, te estoy hablando de un Ganso, Rolo, Agnes de Masacre 68 con el que compartía muchas cosas, nos llevábamos muy bien y teníamos una predilección enorme por las viejas motos británicas, lo iba a ver con mi BSA una moto británica del ‘68, ruidosa y hermosa, y él tenía una Triumph, previamente había fotografiado a Dani del Wakantanka y del Tutti Frutti, por medio de Agnes me introduje con los punks, con El Thrasher, El Aguarrás, El Roto y con cara de valiente les decía: “Ya llegué y vengo a fotografiarlos” y que pase lo que pase, si estás ahí estás dispuesto a rifartela de alguna manera, si te tenías que agarrar a madrazos te peleabas; pero no me robaron las cámaras, les caí bien, de hecho me llamaban El Negativo, siempre muy acertados El Dama, El Desorden, típicos apodos de los punks. Yendo a los barriotes a la Tlalcoligia, a la Martín Carrera, a los slams, convivir con ellos, te pasaban el frutsi y te dabass unos llegues, slameas y fotografías, y abres esas puertas, de otra manera es muy complicado llegar, no vas a llegar como un nene del sur de la ciudad porque te comen vivo, el punk es una tribu y si no te muestras como tal probablemente no tengas la cabida ahí; sobretodo en aquel entonces, quizá hoy ya puedas llegar y presentarte como un hipster y decirles lo que quieras, pero en aquel entonces era rifartela; quieres obtener ese documento pues tienes que rifartela en todo sentido.

Conocí a muchos, los ex’s panchitos, Buk, conocí al jefe de las Bandas Unidas Kiss en un slam, a muchos panchitos, eran épocas muy duras todavía y realmente no existía el horror que existe en nuestro país, en términos de la violencia desatada, inhumana, amoral e inmoral como todos lo estamos padeciendo. En ese entonces a un mohawk con el pelo rojo era al que había que perseguir, reprimir y por ahí te agarrabas un par de ladrones, pero no era la realidad de aquí, era pura represión por verte distinto, a mí me llegaron a aventar una lata de pintura abierta así con desarmador que casi me cercena la oreja, y andaban gritandome pinche puto, por como uno iba a vestido, fue muy complicado, pero también creo que toda esta generación y muchos de mis amigos en muchos sectores, hemos pavimentado un poco el camino que hoy por hoy acaba de ganar López Obrador, que maravilla, ya va a cambiar el país y todo esto va a dar un salto cualitativo y cuantitativo enorme, es como mucha emoción y sí creo que los que anduvimos ahí en el frente de guerra, de una u otra manera, haciendo performance, armandola de cuete, cuestionando, enfrentando la manera de beligerancia, ha hecho el México que hoy tenemos, ahorita volteas alrededor y dices no manches y a mi me correteaban ves cada look.

Creo que soy el único que no tengo tatuajes en el mundo, pero en aquel entonces me veían como si estuviera de pies a cabeza tatuado, de alguna manera me pintaba el pelo, la gente se shockeaba, los aretes, las camisetas sin mangas, los tenis, la patineta, ser patineto era ser delincuente punto, así te la pongo.

Todo eso lo superé, soy un sobreviviente, como dice Lenny Kravitz al taxista que no lo levanta por su look: “Fuck you, i’m a survivor”, pues sí, así me siento, si soy un sobreviviente como muchos otros colegas, compañeros queridos, con los cuales compartimos todo esto que fue muy intenso y muy padre, que nos formó y que nos mantiene con la misma postura social y con la misma actitud y cada quien, cada vez haciendo mejor sus cosas porque ya no tenemos 18 años, ya pensamos las cosas, todo tiene una base más sólida, pero seguimos produciendo y enarbolando esta bandera, por eso sugerí que la exposición se llamara “Punk´s not dead”, el punk no ha muerto ni morirá, porque para mi es algo que viví, es una transformación como la que estudiaba uno, punks siempre han habido, los poetas malditos eran punks, los beatniks fueron punks, de alguna manera hasta los hippies fueron punks, el punk fue lo que viví y hoy ante una victoria como la de López Obrador hasta incluso todo tuvo sentido también, me es tan importante que hasta me creo responsable de que haya sucedido esto y que haya llegado y que la transmisión de tu héroe, de tu postura, de tu posición, pues haya permeado por lo menos en tus círculos más allegados, hoy por hoy arrasa y tenemos un presidente por primera vez en muchísimos años en serio, me parece, espero no equivocarme, pero creo que todo esto es el camino, muchos de mis amigos están muy cercanos a López Obrador y de hecho le hice las fotos de su campaña anterior, no quisiera pensar que por eso no ganó el sexenio pasado, no eran tan malas las fotos –risas–. Me atrevo a decir porque acaba de suceder, que muchas de las generaciones del ochenta son los que han hecho esto posible.

–¿Qué historias hay o qué historias descubriste de estos personajes que ya están inmortalizadas en estas fotos?

–Pasaron cosas con el tiempo. Tiempo después del proyecto de los punks hice un proyecto en las cárceles, estuve año y medio fotografiando la estética del arte carcelero que me venía interesando desde el mundo punk, te tatuaban en El Chopo con una corcholata la tinta, una puntilla y una pila eveready del gato y te hacían tu calavera punk y obviamente la calidad de la tinta, etc. Hice un proyecto del tatuaje carcelario, en muchas muchas cárceles tanto de mujeres como de hombres, y en una de mujeres me encontré con una chica que tenía calavera slameando, de hecho esa imagen está en la exposición, en la mano un corazón roto, y en un acto donde se sacude muchas cosas, me dice que le fotografié una muerte que tiene aquí atrás, se baja la falda, tiene una muerte y me cuenta que tiene sida y empezamos a hablar de su pareja, y resulta que su pareja es El Roto, esa imagen también está en la exposición, y que él también tiene sida, que estaba en Santa Martha, nunca lo vi en Santa Martha, nunca me lo topé, firmaba una carta responsiva para entrar sin custodios, para poder realmente compenetrar con la población y nunca me lo topé, los dos estaban ahí por asalto a farmacias a mano armada. Finalmente es como un núcleo no muy amplio, los punks de aquel entonces pues ya no somos ningunos chavillos. Esperaría que estuviera tanto El Roto como su chava libres y sanos y vivos por supuesto –silencio–.

Los punks eran fuertes, por eso eran reales, venían del barrio reprimidos, problemas familiares muy agudos, la delincuencia probablemente y reprimidos por la ley constantemente. Lamentablemente de repente suceden desgracias, cosas que lamentar, juventud descarriada como los títulos de películas de los setenta, en general entiendo que los punks de la generación con quien conviví son hoy por hoy autoridades en el tema, son gente muy respetable, que siguen acudiendo a El Chopo, que siguen con la bandera que nunca bajas y aparte participando en diversos actos culturales, con toda esta estética que siempre propuso el punk que siempre la verdad me maravilló.

–Tu formación fotográfica es análoga en un contexto totalmente digital.

–No soy para nada aferrado. Me encanta la fotografía digital, he dado muchas clases en la Facultad de Arte en el Centro Nacional de las Artes (Cenart) y aquí en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Es increíble la inmediatez de la fotografía digital para mostrar el tema de profundidad de campo o cosas así, en términos de enseñanza, a mi me encanta el mundo digital; era otra cosa, lo único que le digo a los chavos bienvenido al mundo digital pero que hay que tener una actitud análoga. En cinco años, durante el primer año habían cuatro o cinco almnos que sabían procesos análogos, al siguiente año tres, el quinto año no sabían ni qué era eso, olvídate. Eso desapareció mucho antes de lo que nos imaginábamos, esa es la verdad, y prueba fehaciente es la catarsis con Kodak, cuándo se espero Kodak de repente, desaparecer del mundo, nunca porque todos dijeron todavía falta un buen, no, esto se vino en una exponencialmente y el fin de la película fue vertiginoso, mucho antes de lo que uno se pudiera haber imaginado que iba  a suceder, e incluso los que de eso vivían como los de Kodak, que se durmieron en sus laureles y se quedaron hundidos. Fue muy vertiginoso.

A mis alumnos los cuestiono: ¿Traes 30 pesos? ¿traes más? ¿no?, ¿vas a comer? ¿vas a agarrar tu pecero?, bueno, pues yo me tenía que comprar un rollo de 36 exposiciones, entonces actitud análoga es dejar de ser basura digital, que es una contaminación porque subir porquería tras porquería no está bien, contamina y deforma el análisis, demasiada mierda arriba. Actitud análoga es, me alcanza para un rollo, ok, cuáles 36 fotos voy a fotografiar, de esas cuales voy a imprimir, y son cuatro o cinco días de análisis, para imprimir dos o tres. Entonces, bienvenidos al mundo digital, echenle ganitas y tengan esta postura análoga de autocrítica, el mundo análogo nos enseñó a ser críticos con nuestro trabajo, eso es un hecho, somos de una generación donde la foto que escogimos era producto de noches, de desvelo, de análisis, de vuelta a ver, me duermo, mañana la reviso, de cambiar de parecer no mejor esta, mejor la otra, de un rollo 36 con tres o cuatro que imprimieras era un rayón.

Eso, es lo que creo que hace de nuestra generación, que no tiene conflictos porque lamentablemente tengo colegas, increíbles fotógrafos como el maestro Rodrigo Moya que odia este mundo y le reclamo y le digo entonces nos chingamos los demás, nos perdemos de usted, y de su arte increíble. Se lo reclamo, le digo Rodrigo que no estoy de acuerdo que esté tan peleado, todos queremos seguir viendo su trabajo sensacional y admirable. A los chavos les trato de inculcar esta cuestión, con la cual nosotros crecimos, de cuidar tanto lo que tomas, como lo que imprimes y que subes, no a la red sino a tu pinche portafolio. La autocrítica es parte fundamental de mi trabajo.

–Cuentas también con gran acervo del incipiente movimiento musical, que hoy en día ya son grandes propuestas consagradas, como El Tri, La Maldita Vecindad, Caifanes, Fobia o Café Tacvba, Fratta, por mencionar algunos.

–Este año se cumplen 27 años de “El Circo” de La Maldita Vecindad, hablé con Rocco, nos íbamos a ver y yo iba a ir al concierto pero ya sabes se atraviesan muchas cosas, ese disco icónico, que aparte fue muy gracioso, porque La Maldita hace todos sus diseños y este neo diseño mexicano, son los primeros que sacaron los carteles con engrudo que antes se usaban nada más para las luchas, sus fotocopias con recortes, son fantásticos en ese sentido, toda una propuesta, los consideró uno de los grupos más importantes de América Latina y si son un fenómeno muy nacional, muy de La Maldita Vecindad.

Empezábamos como juntos con todas estas bandas de mi generación, años más, años menos pero pues ahí íbamos. Eran La Maldita, Caifanes y su disco “La Negra Tomasa”, luego Fobia que es una banda que me encanta, con quienes también colaboré de muchas maneras, en portadas de disco, que era “Mundo Feliz” y les hice video “Revolución Sin Manos” e “Hipnotizame”, con Tacvba pocos años después les hice la portada de “Avalancha de Éxitos” y los vídeos “Flores” y “El Ciclón”, La Lupita que también es una banda muy ecléctica muy divertida les hice el video de “Jajaja”, creo que fue el video peor considerado del año, me acuerdo que tuvo ese éxito, es un súper video, me gusta mucho, con La Lupita también realicé “El país de la lujuria”. Fratta, Los Exquisitos, Lost Acapulco... hay muchas bandas que son buenos amigos, sigo haciendo fotos de grupos, sigo muy involucrado con la música.

–¿Dimensionas tu acervo del movimiento musical en México?

–Sí, no, digo, son cosas que en su momento fluyeron como muy naturalmente, formaron parte de un proceso de estar convencido que era un nicho de la fotografía, que me gustaba mucho explorar y si hoy por hoy, finalmente como dices, es una gran cantidad de imágenes y de grupos muy reconocidos que de alguna manera dimos los primeros pasos juntos, en todo sentido, son amigos, así me consideré muy parte de los grupos, un músico frustrado, pero si soy como el de las maracas de todos esos grupos, la verdad que son gente con las que conservo una amistad, más allá de hacer fotos o no, con un café sigo haciendo fotos, cada cierto tiempo nos reunimos y hacemos nuevas imágenes, seguimos muy cercanos con todos ellos, son parte de mi familia y yo de la suya.

–Y también estás incursionando en el cine con grandes directores mexicanos.

–Siempre me ha gustado mucho el quehacer cinematográfico, el ser parte de las producciones siempre me atrajo, de hecho de mis primeros trabajos llegando de Inglaterra, fue con José Luis García Agraz que estaba haciendo la película “Nocaut”, te estoy hablando de los ochenta, Ángel Goded era el cinefotógrafo y Alfonso Cuarón era el asistente, me encontré ahí una bandera con la cual compaginaba mucho.

En aquel entonces el cine era totalmente reprimido, era el anticristo, hicieron todo lo posible por borrar todo registro cinematográfico, utilizando todas las artimañas del estado para no apoyar, pero mira, creo que cuando uno tiene la necesidad de decir las cosas las acaba diciendo y me acuerdo del esquema que se formuló para poder filmar “Nocaut”, por medio de las aportaciones de sociedad, soy socio de esa película, tengo un porcentaje, aporté todo mi trabajo para concluir un proyecto cinematográfico, como lo hizo el sonidista, como lo hizo el director, como lo hizo Alfonso Cuarón, los actores, Blanca Guerra, etc.

Gentes que también como el punk, en la música y en las bandas me llamaba mucho la atención, porque también estaban en un enfrentamiento constante con el estado, no daba la mínima facilidad para hacer cine en general, eso no era cine donde balconeaban al gobierno y por supuesto que no querían tener ese documento al aire, les interesaba que la gente lo viera porque era cine que creaba conciencia también y por lo mismo me gustó la diligencia del cine y la necedad del gremio del cine, de levantar las películas como fuera. Hoy por hoy afortunadamente las cosas han cambiado mucho, de hecho eso me permitió conocer una gran cantidad de gente en el medio, con muchos de ellos he trabajado.

Recientemente la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMAC) con motivo de la 60a edición del premio Ariel, me invitó hacer una propuesta para fotografiar a los directores con Ariel, propuse ver esta distinción como una presea o un reconocimiento a la diversidad de todo tipo de cine, de géneros, de estilos, de técnicas, por lo cual, mi propuesta fue hacer un retrato diferente con cada director y no estandarizar, pensar que el Ariel estandariza, entonces todas las fotos son con ciclorama gris, otras desformales y puristas. A Gabriel Retes lo retraté arriba de un escritorio, a Guillermo del Toro exprimiendo una jerga que le llevé a Guadalajara mojada, no les dí mucho chance de que empezaran a dirigir, sabía que iba a estar complicado, creo que todos en la academia, me cuestionaban sobre poder hacerlo con estas jerarcas de la pirámide alimenticia que no tienen depredadores, hice una pequeña estrategia para que fuera como mareador nuestra intensa relación y que durará 10 minutos. Logré hacer 60 imágenes de directores muy distintas una de otra, me gusta, creo que es una muy buena muestra, sobre todo de este nicho tan complejo que es el director. Me preguntaba por qué no me encargaron los arieles del departamento de vestuario, hubiera sido más relajado, había temor de repente al pedir alguna locura a estas vacas sagradas pero bueno, esto de no autocensurarse es algo que nunca me he permitido, voy a intentar hacer las cosas, y voy a intentarlo toda mi vida mientras tenga fuerza y si no se puede pues no se pudo, pero de que lo intento lo intento y nunca he tenido otra actitud hacia la foto y no la iba a cambiar porque son los directores.

Al final fue una enorme sorpresa para todos los integrantes de la AMAC, haber podido envolver en hiedras al maestro Cazals o subir al escritorio a Retes o poner de cabeza a Lupone, en fin, todas las imágenes que hice para la celebración de los 60 años del Ariel que se llevó a cabo ahí en Bellas Artes y paralelamente está en exposición y esta su espejo en las rejas y en una sala de la Cineteca Nacional.

El cine para mi ha sido fundamental. Lo que he establecido, que fue un poco cuando hacía muchas portadas, es proponer los carteles de cine, es de alguna manera hacer una propuesta visual y como tengo experiencia visual, de tantos años de oficio, pues de repente si estoy muy consciente de que un cartel es el primer gancho para ir a ver una película, es como a todos nos ha pasado y muchas veces le hemos atinado hasta comprar una banda por la portada y de repente, muchas veces sí, otras no, pero de repente pues sí el contenido es tan bueno como la visual que nos presentaba y la tracción de un cartel de cine es como el primer gancho para el éxito de una película.

Considero que es una tontería hacer un cuadro de la película, es permisible y muy aceptable inventarte una escena, un poco eso hice con “Y tu mamá también” que tiene particularidades, justo estaba escuchando el soundtrack el otro día al trabajar con Alfonso Cuarón, tiene particularidades muy poco comerciables, les dije a Alfonso Cuarón y a “El Chivo” –Emmanuel Lubezki– que quería un retrato a media agua, donde afuera hay un mundo, cada quien por su parte, pero abajo esta tercia se estén agarrando por todos lados y nos pareció muy buena idea y si quedaba en 10 minutos porque no podía tener a los protagónicos así toda una mañana. Concebir una idea y tratar de llevarla a cabo en 10 minutos es que Dios nos agarre confesados en todo sentido, en el laboratorio, que no te llegará el reporte de laboratorio es que no se qué pasó y todas las cosas que sucedieron en el mundo análogo; pero bueno aquí está esta portada que es lo menos comercial del mundo con Maribel Verdú, Gael García y Diego Luna, pero bueno ha sido icónica también, es un poco como el disco “El Circo” de La Maldita Vecindad, que también es una portada rarísima cuando Roco me dice que saldrá del hombre lagarto de perfil sacando la lengua y el caso es que la propuesta visual para carteles es una maravilla, se parece mucho a las portadas de disco y pues es algo que me gusta mucho y que hoy por hoy lo estoy haciendo.

Justamente estoy trabajando todas las fotos que hice con Alfonso Cuarón para su última película que está por estrenarse, “Roma”, estamos viendo por ahí se vislumbra la posibilidad de editar un libro, pues a ver qué sucede, por lo pronto estoy muy clavado con esta historia.

El cine como la música siguen presentes en mi cotidiano laboral, emocional y pasional, están aquí dentro y ahí quedarán hasta el fin de mis días. Uno es quien es y ya no hay cambio posible. Covertirme en chef de cocina no creo, seguiré siendo fotógrafo y fotografiando lo que me gusta, con cambios sí pero siempre hacia mejor.

–¿Quién es Claudia Lizalde?

–Tiene enormes habilidades en muchos campos, es muy impresionante, sus diversas capacidades, egresada de una escuela de arte, gran dibujante, gran pintora y me ha ayudado muchísimo, ha colaborado muchísimo conmigo en el diseño de mis publicaciones, en las máquinas, en los revelados sabe muchísimo, post-producción, nos compaginamos muy bien. Llevamos 20 y pico de años juntos y tenemos mucho que ver con lo cual colaboramos en mil proyectos en la mano, ahora mismo está a cargo de toda este material para la película de Alfonso Cuarón, y muchos de los proyectos que he hecho me ha ayudado desde la producción hasta la postproducción, revelados, propuestas, diseños, diseño de los trabajos, en fin, sí, Claudia y yo funcionamos muy bien juntos, llevamos muchos años haciéndolo y nos entendemos muy bien, compartimos una estética muy de la mano, fluye mucho nuestra dupla, nuestra mancuerna, es eficaz y es rápida y tiene la capacidad de no parar, ahorita se va a otra cosa pero pues deja esto aquí en stand by y va a su mundo de la  sustentabilidad y en los cuales también participo intensamente. Formamos una mancuerna muy sólida, ella es Batman y yo Robin.

–¿Cómo llegaste a esta ciudad capital?

–Cuernavaca me parece un punto neuronal y lo ha sido siempre, un imán para grandes artistas durante muchas muchas décadas, y opté una relación especial con Cuernavaca desde pequeño, soy muy de la Ciudad de México pero de repente me di cuenta que uno pierde mucho tiempo la capital, especificamente en el tráfico, y que de repente uno ya no está ni en edad ni con la actitud de perder el tiempo de tal manera, entonces optamos por venirnos a vivir a Cuernavaca, digo que es una cuestión temporal, volveremos a la CDMX, si tengo ganas de volver pero ya no con la necesidad de tener que salir las horas puntas, es que si es un crimen, echarte tres o cuatro horas cada día en el coche, en lo que vas y vienes, y la junta y no sé qué, entonces decidí que no, que desde aquí lo iba a hacer. La gente se impresiona mucho que uno no viva en el CDMX, piensa que Cuernavaca es como Monclova o Badiraguato. Estoy ahí y me regreso, voy mucho a la escena nocturna, a los antros y con los amigos de la CDMX, soy muy muy amante de mi ciudad, la conozco muy bien y me he movido por muchos años ahí. pero también me gusta este espacio verde, de calma, me tranquiliza mucho y me pone ya muy nervioso perder el tiempo en el coche, me pongo de muy mal humor y pues no yo no quiero estar de mal humor, mejor vivo aquí. Me he topado en Cuernavaca con gente increíble, muy valiosa y muy talentosa, colegas, pintores, compañeros, maestros en la Facultad de Artes y es como un ambiente intenso, aparte siento que también Cuernavaca va rápido, pasan cosas muy interesantes y estoy muy satisfecho de vivir aquí desde hace cerca de nueve años.

Gustavo Prado en texto de sala de la exposición “Punk´s not dead. Carlos Somonte” afirma: “Si en los setenta queda la huella de Max Clemente entonces, el fotógrafo que define la imagen de las siguientes dos décadas es Carlos Somonte. Todo mexicano tiene referentes a sus imágenes pues videos de Fobia, Café Tacuba, La Maldita Vecindad, imágenes de Sasha, Luis Miguel son identificables con su estilo. El proceso cruzado con su peculiar color, y las fotos que tomó a subculturas que surgían en ese entonces como los puntos de barriada o la colaboración que hizo con el diseñador de vanguardia Pintamo, trabajos que se ven informados de la escena mundial y con la ganas de hacer una foto de moda mexicana de avanzada”.

José Valtierra, director general de Museos y Exposiciones de la Secretaría de Cultura de Morelos, en texto de sala de la exposición “Punk´s not dead. Carlos Somonte” comparte: “A inicios de la década de los ochenta, a la par que en Europa y Estados Unidos se exploraban las vanguardias de la modernidad a partir de nuevos lenguajes, la posmodernidad se hace presente en los pronunciamientos estéticos del panorama artístico mexicano. De cara a la gran crisis económica y al desgaste del régimen político, la producción artística adoptó nuevos tonos políticos y estéticos. La historia, la identidad de género, la patria, el poder, la religión y la sexualidad son algunos de los temas del amplio repertorio de los discursos plásticos de la época. Lo narrativo, lo lírico, lo poético y la metáfora se hacían presentes en las obras producidas en ese momento.

“Artistas como Frida Kahlo, María Izquierdo, Lola Álvarez Bravo o Tina Modotti, quienes habían logrado reconocimiento en la primera mitad del siglo XX, resurgen como íconos del arte. De forma simultánea, la energía de los colectivos de los años setenta, conocidos como Los Grupos, vive un nuevo impulso. Mónica Mayer y Maris Bustamante, pioneras del arte conceptual en México, integran el colectivo de arte feminista Polvo de Gallina Negra, a partir del cual desarrollan un discurso crítico contra los dogmas de género de la época, confrontando y cuestionando los órdenes establecidos.

“A la par, tanto Pola Weiss (precursora del videoarte en México) como Sarah Minter mostraban los primeros videos que exploraban las identidades marginales y los fotoperiodistas, Pablo Ortiz Monasterio, Fabrizio León y Pedro Meyer comenzaron a publicar en los periódicos izquierdistas: ‘Unomásuno’ y ‘La Jornada’. Sus fotografías mostraban los clanes incipientes de la ciudad, como grupos urbanos y personajes marginales. El fotoperiodismo y el documentalismo fueron fundamentales para el registro de la insurgencia guerrillera centroamericana de los 70 y 80 y el terremoto que sacudió a la CDMX en 1985. Rubén Ortiz (uno de los primeros artistas mexicanos en plantearse explícitamente como un productor posmoderno), logra a través de sus fotografías capturar el devastado paisaje y lo interpreta como una metáfora del derrumbe de las ilusiones modernistas, dando como resultado un quiebre en el imaginario colectivo, determinante para un cambio en las artes.

“Es en este contexto que el trabajo de Carlos Somonte (CDMX 1956) hace presencia en la escena artística nacional. Tras haber realizado un posgrado e estudios fotográficos en Londres, Inglaterra, Somonte arriba a un México convulsionado, marcado por el desempleo, la desestabilización y el agravamiento de los problemas agrarios, el final del llamado ‘milagro mexicano’ y el inicio de una crisis económica.

“Sus imágenes poderosas y sin ningún prejuicio o censura, documentan los movimientos contraculturales que se gestaban en ese entonces. Su trabajo enfatiza la necesidad del artista que busca la trascendencia de lo estético y lo expresivo a través de sensaciones atemporales.

“La muestra que hoy se exhibe en el Centro Cultural Jardín Borda, da cuenta del talento, la calidad técnica y el enfoque estético con que Carlos Somonte define la imagen de un México que fue pero no se ha ido”.

Carlos Somonte cuenta con estudios de licenciatura en Biología Marina por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y Postgrado en Estudios Fotográficos en Londres, Inglaterra. Ha expuesto su trabajo de manera individual y colectiva en Museos y Galerías en México, Inglaterra, Alemania, España, Polonia, Australia, China, EEUU, Canadá, Cuba e India. En FotoSeptiembre (2005) realiza una exposición individual retrospectiva de su trabajo en el Centro de la Imagen, donde exhibe cerca de 900 imágenes incluyendo formatos de Polaroid, películas formato 120, gran formato 8x10, plástico medio formato y 35 mm. En septiembre de 2015 se expone obra suya en la muestra Photo España 2015 y en el Museum of Contemporary Art Wroclaw y Piktogram Gallery, Varsovia, Polonia. Dentro de sus más recientes publicaciones están series e imágenes incluidas en el libro “Mexican Portraits” editado en el 2014 por Aperture; Un volumen en la serie de “Cuadernos Híbridos” de Editorial UAEM, “Los últimos poetas” (2015); La publicación del libro “Carlos Somonte” (2015) en la colección Circulo de Arte, Conaculta; Su trabajo está incluido en el libro “Photography, A Cultural History” de Mary Warner Marien, editado por Laurence King Publishers, Londres, Inglaterra.

Su obra forma parte de colecciones permanentes en: Instituto Nacional de Bellas Artes, México; The Night Gallery, Londres, Inglaterra; Museo del Palacio de Bellas Artes, México; The Australian Centre for Photography, Sidney, Australia, Los Angeles County, EEUU; Art Institute of Chicago, EEUU; American Federation of Arts, EEUU; Le Mois de la Photographie a Montreal, Canadá; Museum of Fine Arts. Houston, EEUU; Centro Cultural Parque Fundidora, Monterrey, México; Nopal Editions, EEUU; Neuberger Museum of Art. NY State, EEUU; Centro de la Imagen, Ciudad de México, México; Fundación Cultural Televisa, México; Leticia y Stanislas Poniatowski, Francia; y Anna Gamazo de Abello, España.

La exposición “Punk´s not dead. Carlos Somonte", se exhibe en el Centro Cultural Jardín Borda, abierto de martes a domingo, ubicado en la avenida Morelos #271, en el Centro Histórico de Cuernavaca, y tiene un costo de entrada de $30.00 pesos, con descuento del 50% con credencial de estudiantes, Inapam y beca salario. Entrada gratuita a todos los morelenses o residentes en el estado de Morelos, presentando su credencial, los domingos entrada gratuita.